por José Luis Reyes

El próximo 8 de octubre, The Cure pisará suelo azteca y no podríamos estar más emocionados. Han sido seis años de ausencia, por lo que cuando anunciaron la llegada de Robert Smith y compañía nos emocionamos. Desgraciadamente, el gusto nos duró poco ya que los boletos, como era de esperar, se acabaron en los primeros días, y si a eso le agregamos que no habrá segunda fecha, muchos nos vamos a quedar con las ganas.

Si no fuiste de los afortunados que podrá verlos en vivo, acompáñanos a revisar los mejores discos en la carrera de esta gran banda.

1 Three Imaginary Boys (1979)

Este disco marcó las bases por las que The Cure sería reconocido en un futuro, con un sonido oscuro pero pegajoso y bailable. El disco salió en el último año de los 70, por lo que es clara la influencia del movimiento post-punk encabezado por Joy Division. Lo que hace diferente a este trabajo, del resto es una estructura más sencilla en las canciones, pero líneas melódicas en el bajo que nos hacen  bailar.

Este álbum es prácticamente un clásico de culto, encontramos joyas como “10:15 Saturday Night”, “Fire in Cairo”, “Acuracy” e incluso un cover de “Foxy Lady” de Jimi Hendrix muy a su estilo. Aunque el disco no tiene los hits por los que tanto se conoce al grupo (a excepción de “Boys Don’t Cry”, que surgió como sencillo y después fue agregado a la versión norteamericana del disco) es su primer gran trabajo.

2 Pornography (1982)

Rock Gótico en su máxima expresión, en Pornography vemos como el, en ese entonces, trio conformado por Robert Smith, Simon Gallup y Lol Tolhurst, trató de alejarse de lo que habían hecho en su disco debut, y lo lograron de la mejor manera.

Podríamos considerar a este álbum como la conclusión de una trilogía que empezó con Seventeen Seconds (1980) y siguió con Faith (1981). Los tres se caracterizan por un sonido más oscuro, pesado y con letras pesimistas a comparación de su debut, pero es en Pornography cuando vemos el periodo más sombrío de la banda, debido al abuso de drogas de los integrantes.

Cabe recalcar que este álbum no tiene sencillos que destaquen por ser los más exitosos comercialmente hablando, pero tiene excelentes canciones que vale la pena escuchar, como “One Hundred Years”, “Siamese Twins” o “The Figurehead”.

3 Wish (1992)

¿Cómo superas tu disco más exitoso?, no es tarea fácil, muchas bandas solo van en declive al alcanzar su más grande éxito, pero The Cure con Wish logra mantener la calidad a la que llegó con Disintegration (1989), y lo hace con una mezcla de estilos que nos recuerda lo versátil que son.

En Wish podemos ver por qué Smith es un gran guitarrista, capaz de entregarnos hermosas líneas melódicas. Dentro del álbum destacan “Open”, “A Letter to Elise”, “High” o “To Wish Imposible Things” y, por supuesto, “Friday I’m In Love”, uno de los mayores éxitos de su carrera.

4 Kiss me, Kiss me, Kiss me (1987)

Sin duda, éste es el álbum más versátil de la banda inglesa, el cual hizo que tuvieran un segundo auge después del Pornography. Es capaz de llevarnos a través de un umbral de emociones muy amplio, desde la melancolía en las canciones más introspectivas, la ira con las más agresivas, e incluso, aquellas que nos hacen sentir ganas de querer estar enamorados, si es que no lo estamos ya.

Robert Smith en este disco nos regaló algunas de las canciones más emblemáticas de la banda, “Why Can’t I Be You” con un ritmo al que es imposible resistirse, “Catch” una balada melancólica que puede recordarnos a un viejo amor, “Torture” con sus interesantes líneas de bajo, y claro, “Just Like Heaven”, uno de sus más grandes hits que enamoró a más de una generación.

5 Disintegration (1989)

The Cure logra entregarnos el mejor disco de su carrera, somos testigos de la cúspide de las capacidades en composición de Smith, llevándonos en una espiral emocional que nos hace sentir vulnerables y melancólicos, pero al terminar de escuchar el álbum nos damos cuenta de que todo era un proceso de aceptación a nuestros pensamientos más oscuros, para al final encararnos con ellos y encontrar cierta paz.

Para la mayoría de los fans este es un álbum imprescindible, no solo por lo arriesgado que resultó hacer un trabajo así después de sacar un disco tan comercial como lo fue Kiss me, Kiss me, Kiss me (1987), sino porque cada una de las piezas que contiene el disco nos lleva a una catarsis emocional.

Disintegration es una experiencia en la que nos encontramos joyas como “Plainsong”, una canción introspectiva, que puede parecer depresiva, pero que extrañamente cálida, la intrigante “Lullaby”, la melancólica “Pictures of you”, o la romántica “Lovesong”, para cerrar con “Untitled”, un digno final para todo este viaje.

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