por Diana Rosas

“Si una vez decidiste escapar… ¡No dejes que nadie más te atrape”.  El viaje de los colibríes (Kookay, 2017) de Sue Zurita nos enseña, a través de  Romina, que la vida no es estática.

Tras la pérdida de su madre, Romina se pregunta qué sentido tendrá su vida cuando llegue a los 39, por lo que decide iniciar de cero en una ciudad desconocida que le traerá un giro de ciento ochenta grados con nuevas aventuras y amigos.  Además, la llevará a sostener un intenso pero desenfrenado romance con el que considera el hombre de su vida.

La historia comienza cuando Romina, de veinte años, llega sola a la Cholula, Puebla, en enero de 1991, habiendo dejado su natal Tierra Blanca en Veracruz. Ella era una simple cajera sin aspiraciones ni ambiciones y lo único que busca es dejar atrás su pasado y descubrir quién es.

A su llegada, Nora, una anciana que sufre el abandono y el desprecio de su hija por un simple error de pasado, se vuelve la casera de Romina y se  identifican tanto que se vuelven familia. La chica encuentra trabajo en un casino, donde es asediada por diversos clientes que le ofrecen aventuras de una noche y recuerdos inolvidables.

Pero el verdadero amor lo encuentra una madrugada en casa de Nora con un fotógrafo de espíritu fugitivo en proceso de divorcio llamado Nicolás Zamora. Ambos viven un intenso romance lleno de  promesas falsas y ausencias constantes, por parte de Nicolás, que provocan la inestabilidad de Romina. Tres años después, le ponen fin a la relación pues son incapaces de sobrellevar esta vida de engaños.

Al mismo tiempo, Romina se hace de un grupo de amigos conformado por Carmina, Aranza, Jocelyn, Ricardo, Naima, Salome y Herry, quienes se encargan de llenarla de excesos y parrandas antes desconocidos para ella. Pronto, surgen problemas y secretos dentro del grupo y, a la larga, cada uno tomará rumbos diferentes.

Con todos esos cambios, Romina va madurando, entendiendo que la vida no es estática, por lo que va encontrando un rumbo y, al superar el rencor junto con el trauma que le causó la muerte de su madre, comprende que lo suyo es seguir sus ambiciones, retos y sueños, sin que nada ni nadie la limite

Diecinueve años después de que la protagonista saliera de Veracruz y de todas las aventuras buenas y malas, Romina se encuentra en la capital.  Es  dueña de un bar y tiene la compañía de alguien que la quiere, pero no busca una relación estable ni una vida común.

En 150 páginas, Sue Zurita nos enseña, a través de Romina, que todos tenemos caminos diferentes por recorrer y que hay heridas que duelen, pero que con la ayuda de la gente que te ama, el dolor siempre sana.

La lección más importante es amar tu vida y darle un sentido. No importa los viajes que tengas que emprender ni las jaulas que tengas que abrir, lo que hace un colibrí es abrir sus alas, moverlas rápidamente y seguir con su camino.

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