por Paty Rodríguez

La banda liderada por Justin Vernon nos dio una sorpresa y sacó a la luz su nuevo álbum i,i tres semanas antes de la fecha esperada para su lanzamiento, el 30 de agosto. Es por eso que hoy, podemos disfrutar de este interesante material que nos sumerge en un universo etéreo y melancólico, con la particular sofisticación técnica de la música de Bon Iver en su máxima expresión.

El nuevo álbum ha sido motivo de regocijo no solamente para los admiradores de la banda, sino también para la crítica, que lo ha elogiado con descripciones como “una obra maestra madura y un impresionante matrimonio entre la ambición y la técnica”(CoS).

También se le ha destacado por su carácter personal, por ser un trabajo sincero: aunque en sus letras realmente no se haga referencia a experiencias personales, sí se abordan abiertamente sentimientos y situaciones como la insatisfacción, el anhelo, la búsqueda de paz. Y cuando escuchamos i,i, nos damos cuenta de que cada matiz embona perfectamente con las ideas expresadas por la voz.

El disco comienza con “Yi”, una corta introducción instrumental de treinta y dos segundos que consta de repentinos acordes estridentes de diversos instrumentos. Esta obertura se liga con “iMi” la primer canción en forma, con la brillante colaboración de James Blake en los coros y sintetizadores. Esta pieza tiene un ritmo bastante tranquilo, y aunque a veces, se adivinan partes ligeramente alegres, el tono general tiende a la nostalgia.

El tercer track del disco es “We”, que mantiene el ritmo lento de la pieza anterior, pero con una línea melódica más movida; ésta, a su vez, produce un interesante contraste dentro de la canción.

Sin embargo, cuando creemos que ya estamos conociendo el tono general del disco llega la cuarta canción, llega “Holy Friends”. El inicio de esta pieza no puede pasar desapercibido, pues genera un cambio importante con respecto a las canciones anteriores. Es verdad que continúa con un tempo lento en general, pero esta vez la voz presenta mayor variación, y genera un tema agradable con giros sorpresivos.

Hacia la mitad del disco, nos encontramos con “Naeem”, una canción bastante destacable por sus armonías simples en el acompañamiento, que aunque se repiten durante toda la canción, no son nada monótonas, pues además de que varían los instrumentos, poco a poco se van introduciendo las percusiones, haciendo que la canción suba paulatinamente de intensidad . Esta canción, en contraste con las anteriores, tiende más a lo alegre.

El disco cierra con “RABi”, canción más que adecuada para terminar y dejar a todos los escuchas con un buen sabor de boca. Es bastante tranquila y relajada, bastante luminosa. También presenta una voz bastante dinámica, pareciera que se desarrolla libremente sin nada a lo que atenerse. También la guitarra juega un papel muy importante en la canción, pues aunque en realidad lo que hace es bastante simple, sus intervenciones cortas pero constantes le dan un toque bastante especial. Al igual que otras canciones del disco, tiene un desarrollo progresivo que la va dotando cada vez de más intensidad sonora.

Hace un mes, en el comunicado de prensa que anunció el lanzamiento de i,i, Vernon expresó que para él, esta grabación se sentía como “la más adulta, la más completa”. Después de vivir la experiencia de escuchar el disco, la mayoría de los melómanos estaremos de acuerdo con la afirmación.

 

 

0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *