por Jerónimo Arellano Zandi

Netflix acaba de agregar a su catálogo la obra maestra y legendaria serie de ánime y ciencia ficción, Ergo Proxy (Japón, 2006).

La historia transcurre en Romdeau, una ciudad-estado que existe miles de años en el futuro después de un cataclismo ocasionado por la humanidad que destruyó gran parte  del planeta. La ciudad sobrevivió por estar debajo de un domo de energía que la protege del apocalíptico mundo exterior.

Romdeau es habitada por los sobrevivientes del cataclismo y sus sirvientes robots, los AutoReiv. La sociedad tiene una rígida estructura y en la cima existe  un misterioso consejo y el “regente”, individuos a quienes pocos pueden acceder y que hablan a través de bellas estatuas griegas. En verdad, son el prototipo platónico de los “reyes filósofos” de los cuales hablan Platón y Aristóteles.

Los humanos han perdido la habilidad de reproducirse naturalmente y dependen de una gran matriz conectada al sistema central de Romdeau. Los nuevos bebés son creados pero sólo cuando hay una vacante para un rol específico en la sociedad, ergo todos los humanos nacen con una raison d’etre.

Re-I, una agente del ministerio de seguridad y nieta del regente, investiga una serie de asesinatos dentro del domo. Los perpetradores de los crímenes son AutoReivs que han sido contagiados por el “cogito virus” que los hace cobrar conciencia de su existencia.

Su investigación le revela la existencia de un siniestro ente , “Proxy” (no se sabe qué es… no spoiler) el cual ha sido objeto de experimentos por parte del consejo. Ella sospecha que el Proxy tiene algo que ver con el virus lo cual la lleva a investigar y seguir a Vincent Law, un obrero que emigró a Romdeau que ha sido acechado por el Proxy por razones misteriosas.

Vincent Law busca tener la ciudadanía para poder permanecer en Romdeau. Es un humano sincero y trabajador pero miedoso que sufre de amnesia. Sólo recuerda que emigró del destruido mundo afuera del domo. Los eventos llevarán a Re-I, a Vincent y a Pino (un AutoReiv modelo infantil) a huir del domo y averiguar qué hay detrás del virus y del misterioso Proxy.

La serie es producto de la imaginación del guionista, Dai Sato (Cowboy Bebop, Eureka 7) y, con mucho, es su obra más complicada pero que recompensa más al espectador.

Sato no dudó en llenar la serie con referencias filosóficas (Nietzsche, Descartes, Platón) y los gnósticos. La buena ciencia ficción hace preguntas ontológicas y metafísicas a través de un setting donde la tecnología afecta lo que es ser humano. Esto lo vemos reflejado con situaciones como el despertar de los AutoReivs hasta el origen detrás de las ciudades domos que los protagonistas encontrarán durante su odisea.

Aunque la serie ya es considerada una clásica y amada por críticos, hay un elemento que la hace objeto  de críticas o mantiene a espectadores a raya: la complejidad de la trama pero sobre todo la excesiva sutileza con que se dan pistas a lo largo de los episodios.

He mencionado en otras reseñas cómo la narrativa japonesa (o la europea) no dudan a retar al espectador y hacerlo pensar a diferencia de Hollywood.

Yo disfruto ampliamente ir descubriendo detalles o referencias que son esenciales para la trama y profundizan la experiencia, sin embargo, tengo que admitir que con Ergo Proxy, tuve que ver algunos episodios dos veces o buscar en foros en la red más detalles, pero valió la pena.

Ergo Proxy mezcla 2D y 3D, y su proyección de un futuro distópico y ciberpunk es sobresaliente. El arte, la música y la animación la hacen destacar.

Si eres fan hardcore de la ciencia ficción, le encontrarás muchos detalles a la serie y te encantará, pero si prefieres algo light tipo Marvel, Ergo Proxy definitivamente no es para ti.

 

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