por Jerónimo Arellano Zandi

La segunda temporada de Derry Girls (Reino Unido, 2019) continúa con las aventuras de Erin (Saoirse-Monica Jackson) y de sus amigas en la era de Troubles (período de conflicto en Irlanda del Norte entre paramilitares católicos y protestantes) en la ciudad de Derry.

En esta temporada, las chicas tratarán de: ligar con chicos protestantes, evitar toparse con un oso polar que escapó de un zoológico e impedir que asistentes a un funeral se pongan pachecos con bollos preparados con mota, por mencionar algunas  aventuras.

Parte del éxito de la serie, disponible en Netflix, radica en el perfecto equilibrio entre los personajes, tanto del grupo de amigas como de los miembros de la familia de Erin.

Tenemos a Orla (Louisa Harland), la prima rara que vive en su mundo infantil; Clare (Nicola Coughlan), la cuadrada a la que le da pánico meterse en problemas; Michelle (Jamie-Lee O’Donnell), la coqueta y rebelde, y finalmente a James, (Dylan Llewellyn), el primo de Michelle que es inglés y por ende el objetivo de muchos chistes y comentarios, tan así que hasta es olvidado por las chicas en una de sus aventuras y termina trabajando con gitanos.

Un elemento que sobresale de la serie es la facilidad con que Lisa McGee, creadora y guionista, logra  situaciones y chistes creíbles basadas en estereotipos de la cultura de Irlanda de Norte.

Por ejemplo: en el primer episodio, las chicas van a un evento que junta a estudiantes protestantes y católicos. Obviamente, ambos bandos tienen una visión muy estrecha sobre otro y la guionista explota esos prejuicios para crear situaciones cómicas.

Otro elemento que le da mucha solidez a la serie es la recreación de la época en que transcurre: los años noventa.

Los noventa fue una era con muchos cambios para Irlanda del Norte después de décadas de mucha violencia. Heridas comenzaban a cerrarse y en el horizonte se vislumbraba una oportunidad para la paz, que aún no llegaba.

En casi todos los episodios se ven soldados patrullando la ciudad debido a la situación política que se vivía.

Crear una comedia en un ambiente tan tenso es difícil, pero Derry Girls lo logra maravillosamente. Si el mundo exterior es hostil, el mundo personal de las chicas no lo es; ellas continúan su vida de adolescentes, tratando de encontrar el amor, forjando amistades y divirtiéndose en el proceso.

La serie sigue el formato de la televisión británica: seis episodios por temporada, esto le da mucha frescura a la trama y a los chistes, al tiempo que evita la repetición que sufren muchas comedias de formato estadounidense.

Aunque Derry Girls va dirigida a una audiencia joven, tiene elementos que también atrae a un público maduro, la familia de Erin es un ejemplo de esto.

En un episodio, Gerry (Tommy Tiernan), el padre de Erin, logra llevar a su esposa a una cita romántica al cine. Sin embargo, en la taquilla se percata que su suegro, el abuelo Joe (Ian McElhinney), y la impertinente cuñada se autoinvitaron y el plan de velada amorosa se colapsa.

Derry Girls no es una obra maestra, pero gracias a buenos personajes, buen guión y gran dirección, cumple su cometido y lo cumple muy bien.

 

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