por Esposito

Una gira exhaustiva y sentimientos de nostalgia por su ciudad natal fueron lo que inspiró a Omar Banos, mejor conocido como Cuco, a componer su nuevo disco Para mí. 

Un disco simple, sin muchas pretensiones, con una propuesta sonora muy atractiva pero que puede resultar monótona y un poco aburrida.

La portada, una pintura de la cabeza del compositor sobre un cielo psicodélico, es probablemente la  mejor representación visual de lo que es su música. Un colorido collage de influencias y ritmos que ayudan a la creación de un disco un poco más introspectivo, un disco “egoísta”, según ha dicho el artista hijo de inmigrantes mexicanos.

Después de que su video Summertime Hightime explotara como granada en las redes sociales, Cuco se volvió algo así como una celebridad underground. Este estatus de celebridad no deja de resultarle extraño cuando ve que los chicos que van a sus conciertos cantan a todo pulmón las letras de sus canciones.

Estos chicos son gente como él,  jóvenes (muchos de ellos hijos de familias migrantes en Estados Unidos) que tienen a la música y drogas recreacionales como un refugio para el complicado mundo.

“No lo tomen a mal, agradezco el amor que me dan, pero a veces extraño ser simplemente Omar perdiendo el tiempo con mis amigos en Los Ángeles”, dice en entrevista para Apple Music, el multiinstrumentista que empezó su proyecto musical en su cuarto con los pocos elementos que tenía a la mano (su laptop, un micrófono y su trompeta).

Dejando su creciente popularidad de lado, muy pocas cosas han cambiado y esta simplicidad en su manera de pensar está reflejada en su manera de componer. Escribiendo letras que hablan de problemas cotidianos como cuando te enamoras de un amor no correspondido o de simplemente sentir que no encajas en la sociedad.

“Si me necesitas sabes donde encontrarme. Me siento perdido sólo necesito a alguien para guiarme” canta en “Keeping Tabs”, canción que precede a la mejor canción del disco Bossa No Sé (feat. Jean Carter), un rap que se desarrolla sobre una base de Bossa Nova. Cuco tiene un don para crear melodías que parecen venir sin esfuerzo, sólo fluyen con la misma naturaleza con la que vuela un pájaro.

¿El género? Difícil decirlo, pero probablemente lo que más le queda sería decir que Cuco hace algo así  como lo-fi synth pop con algunas influencias de Hip-Hop. Es una especie de Mac Demarco con un poco de rap o el engendro de una fantasía salida de la mente de Tyler, the Creator. En todo caso, estamos hablando de música que uno podría poner para relajarse y sólo dejarse llevar.

La gran tragedia del disco  es que si escuchamos las cuatro primeras canciones, hemos escuchado todo lo que el disco tiene que ofrecer. No hay sorpresas ni muchos cambios lo cual puede volverse problemático.

Por otro lado, si eres de esas personas que encuentran fascinante el sonido de Cuco, esto podría resultar algo muy atractivo pues entonces podrás escuchar una y otra vez estas canciones y perderte en este planeta colorido que es Cuco.

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