por Daniel Villamil

Han pasado dos años desde que Netflix nos presentó Dark, una de sus series más ambiciosas, no sólo por sus niveles de producción, sino por lo complejo de su trama, una mezcla de thriller, drama adolescente, con toques de ciencia ficción y una genealogía que rivaliza con la de los Buendía de Macondo (Cien años de soledad).

Desde la fecha de estreno, Netflix explota la mitología de la serie, pues la segunda temporada se liberó el pasado 21 de junio de 2019, fecha del suicidio de Michael Kahnwald; suceso con el que inicia la primera temporada y detona la trama, tanto en el presente, pasado y futuro, las tres épocas en las que se desarrolla la serie.

Desde el comienzo de esta segunda temporada, al menos durante los primeros cinco capítulos, Dark deja de lado el thriller y el drama adolescente, para iniciar una cuenta regresiva de seis días para el apocalipsis, al tiempo que desarrolla personajes que en apariencia resultaban secundarios en la primera temporada como Noah (Mark Waschke), Claudia Tiedemann (Julika Jenkins / Lisa Kreuzer), y Charlotte Doppler (Karoline Eichhorn), además de presentarnos a dos nuevos personajes: Adam (Dietrich Hollinderbäumer) y Clausen (Sylvester Groth), éste último bastante aburrido y algo desesperante, que al menos de momento sólo sirve para avanzar en algunos puntos de la trama, algo así como Jar Jar Binks en The Phantom Menace (1999).

Al igual que en la primera temporada, los primeros episodios se sienten algo lentos, pero no por el estilo narrativo alemán, sino por toda la información que nos van proporcionando de los personajes secundarios antes mencionados.

Afortunadamente todo vale la pena, pues a partir del sexto episodio, todos los datos y pistas que nos estuvieron dando adquieren un increíble peso en la trama, además de que se reintegran los personajes principales de la primera temporada, lo cual es por momentos emotivo y a veces inquietante, como por ejemplo, la manera en que Jonas (tanto del presente como del futuro) interacciona con ellos y buscando salvarlos a todos de un terrible futuro.

Por cierto, si algo hay que reprocharle a la serie es la experiencia en el futuro que vive Jonas: resulta algo decepcionante, ya que a pesar de vivir ahí durante seis meses, es muy poco lo que se puede apreciar, sin embargo, sus viajes continúan y llega a una nueva época, en la que descubre que Noah es un simple emisario y que el verdadero villano de la trama es Adam, todo mientras busca la manera de poder regresar a su tiempo para volver a estar con Martha (Lisa Vicari).

Si pensaban que la verdadera identidad de Mikkel era un giro de tuerca insuperable, y que la locura y maldad de Hannah (Maja Schöne) no podía ser peor, lo que verán en los episodios finales los sorprenderá. Y aunque el destino de Bartosz (Paul Lux) parece abierto, es muy posible que de manera sutil ya nos lo hayan mostrado.

Lo único que se vuelve predecible, al menos si estás acostumbrado a historias de viajes en el tiempo, es el cliffhanger que nos deja esta temporada, y es que, después de tanto viaje, era lo más lógico que podía pasar, si llegan al final se darán cuenta. Aun así, todas las emociones y cabos sueltos son lo suficientemente interesantes para hacernos esperar por el tercer y último ciclo de Dark.

 

 

1 reply
  1. Graciela Montemayor
    Graciela Montemayor says:

    Excelente reseña 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻 hoy vi los 3 últimos capítulos…porque no podía dejar de verla.

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