por Jerónimo Arellano Zandi

La segunda temporada de Cobra Kai (Estados Unidos, 2019) inicia exactamente donde termina la primera: con John Kreese (Martin Kove), el violento sensei de Johnny Lawrence (William Zabka) apareciendo en el dojo. Una pelea comienza entre ellos en donde destrozan el lugar y los dos terminan en el suelo.

La serie sigue manteniendo muchos de los elementos de lo que hizo que la primera temporada fuera un éxito: una nostalgia por la década de los ochenta, humor mezclado con drama y la evolución de los dos protagonistas como adultos.

Después de la victoria de Miguel (Xolo Maridueña) en el torneo de Karate la temporada pasada, LaRusso (Ralph Macchio) decide abrir su propio dojo para competir contra Cobra Kai.

El adagio: “los hijos heredan los pecados de los padres” es el leitmotiv fundamental de la segunda temporada de la serie. La rivalidad entre Lawrence y LaRusso comienza a permear entre los alumnos, quienes se agreden constantemente hasta culminar en una batalla campal digna de una película de “Bud Spencer y Terence Hill”, un par de actores italianos cuyas películas cómicas y de peleas eran mundialmente taquilleras en los años setenta.

Lawrence es un hombre que lucha por mejorar, sabe que él fue un villano antes pero ha hecho todo lo posible por cambiar y proteger a sus alumnos. Sin embargo, las circunstancias le colocan demasiados obstáculos, y a veces no es por él, sino por gente que le rodea que no puede transformarse en una mejor versión de él. Es una especie de anti-héroe, ha pagado por su arrogancia y violencia pasada pero el cambio es difícil. Es un personaje complejo e imperfecto, queremos que le vaya bien porque ha tenido una vida dura pero el destino tiene otros planes para él.

Su hijo Robby (Tanner Buchanan) es el alumno estrella de LaRusso y ya vive con él. La aparición de Kreese, quien fue un maestro abusivo que casi mata a Lawrence años atrás, le tiene preocupado. Los alumnos de Cobra admiran la fuerza de Kreese y esto asusta a Lawrence, quien está entre darle otra oportunidad a su sensei y proteger el bienestar de sus alumnos.

LaRusso, en cambio, parece más villano, está indignado por la reaparición de Cobra Kai, y como un caballero “woke” jura luchar contra los que él llama “malos”. Descuida su matrimonio y su negocio para darle clase a sus alumnos, algunos auto-exiliados de Cobra Kai porque rechazaron la violencia innecesaria que Kreese ya estaba instruyendo cuando Lawrence no estaba viendo. Lo que lo motiva es su noción de justicia, Lawrence fue “malo” entonces siempre será malvado, que sea un ser humano con problemas no cabe en su cabeza.

De los elementos más llamativos es cómo pasa del drama a la comedia. Lawrence se moderniza después de que sus alumnos le sugieren que se compre una laptop. En una escena le llama constantemente a quién le vendió la máquina porque no sabe lo que es el wi-fi y después abre una cuenta de tínder y durante sus citas no tiene idea de varios términos de la actualidad que le mencionan las chicas.

Otra manera en que se presenta la comedia es en los problemas de los alumnos que no dejan de ser adolecentes, entonces la amistad, el primer amor y aprender a lidiar con ellos es una constante.

A diferencia de la primera temporada de Cobra Kai, la segunda es más oscura y visceral, aunque al principio no lo aparente. El final rompe el corazón y deja abiertas muchas puertas que prometen mucho para la tercera temporada que YouTube acaba de confirmar.

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