En noviembre de 2008, en la metrópoli de Mumbai, India, ocurrieron varios ataques terroristas coordinados que culminaron en el Hotel Taj, dejando a más de 174 muertos.

por Jerónimo Arellano Zandi

Hotel Mumbai: El atentado (Australia, Estados Unidos, 2018), dirigida por Anthony Maras, es una cinta de acción que se enfoca en cómo se desarrollaron los ataques terroristas dentro del distinguido hotel y cumple al mostrar la crueldad de la violencia y la lucha por sobrevivir.

La película inicia con diez atacantes musulmanes llegando a Mumbai en barco y tomando taxis hacia sus respectivos objetivos. Todos están en contacto entre ellos y con su líder vía celular. El líder, “El Toro” (The Bull), sólo se manifiesta a través de su voz y les va dando instrucciones, recordándoles que todo es por Alá.

Arjun (Dev Patel) es un joven sij (seguidor de una religión monoteísta de la India) que trabaja como mesero en el hotel, vive en un barrio bajo de la ciudad y va a ser padre por segunda ocasión. Llega tarde al trabajo por haber perdido sus zapatos, y es regañado por Oberoi (Anupam Kher), quien es el chef y jefe del hotel.

El hotel ofrece “la exquisitez” por la cual la India es famosa. Esto se ve reflejado en el lema de los trabajadores: “el huésped es dios”.

En el Hotel Taj el servicio es de lujo y no hay margen para el error. Oberoi da claras instrucciones al resto de los empleados acerca de los gustos de los huéspedes y cómo deben servirles, desde un ecéntrico y arrogante millonario ruso, Vasili (Jason Isaacs), hasta la millonaria iraní Zahra (Nazanin Boniadi), su marido estadounidense  David (Armie Hammer) y el hijo de ambos, Cameron.

Mientras los clientes disfrutan de una cena elegante en uno de los opulentos restaurantes del hotel, los terroristas ya han atacado varios lugares alrededor de la ciudad.

Algunos turistas y gente local huyen despavoridos hacia el hotel buscando refugio después de un ataque a un café aledaño. El hotel los deja pasar, pero entre ellos hay dos terroristas, uno de ellos es Imran (Amandeep Singh). Desde ese momento, inician un ataque contra los empleados y  huéspedes del hotel. Todos son “herejes”, como les dice “El Toro”.

Los terroristas peinan partes del hotel, disparándole a quien se encuentran. Algunos trabajadores, incluyendo a Arjun, permanecen en el hotel para ayudar y tratar de salvar a todos los huéspedes que puedan hasta que llegue ayuda.

La película es muy entretenida, con un ritmo rápido pero que da tiempo para ver detalles de los personajes y la situación.

El director Anthony Maras logra introducir muchos temas con una sutileza y elegancia que no se siente forzada. A diferencia de otras películas acerca del terrorismo, aquí evita dar un sermón, pero entrega momentos que profundizan en el tema.

Un ejemplo es cuando Imran, herido, está cuidando a los rehenes y llama a su padre por teléfono para preguntarle si “estos hombres” (refiriéndose a los líderes que los mandaron a perpetrar los ataques) les han dado el dinero que prometieron. Su padre le responde que no.

El director deja el tema allí, mostrando el elemento de pobreza y necesidad que lleva a algunos a unirse a grupos extremistas y la hipocresía de quienes mandan.

Es una película que, si se observa con atención, se le puede exprimir mucho contenido, pero, sobretodo,  se nota que el director no es estadounidense,  ya que la manera en que la historia es contada es más refrescante que otras del género.

Se estrena el 21 de junio y vale la pena.

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