por Fausto Ponce

X-Men: Dark Phoenix no es la peor película de la franquicia, pero su calidad deja mucho que desear, y peor si pensamos que esta cinta es el cierre de la saga que comenzó hace 19 años. La estafeta será tomada por una nueva generación de mutantes (The New Mutants, 2020).

Dirigida por Simon Kinberg, la historia gira en torno a la mutante Jean Grey (Sophie Turner), al parecer la mutante más poderosa del equipo de Charles Xaviar (James McAvoy). La historia comienza con un accidente automovilístico que Jean vivió junto a sus padres, bueno, de hecho el accidente fue causado por ella misma.

Las consecuencias del siniestro llevan a Jean Grey a vivir con el profesor Xavier en su escuela para mutantes. Se infiere que sus padres no la quieren y que lo mejor es hacer que el profesor se haga cargo de ella.

Pasan los años y Jean es toda una mujer, sin embargo, aun muestra mucha inseguridad en cuanto a sus poderes se refiere, sin embargo, el profesor cree en ella así como cree en cada uno de sus mutantes, así como creyó en Raven (Jennifer Lawrence).

El meollo del asunto inicia cuando un grupo de astronautas sufre un accidente espacial. Charles Xavier manda a los X-Men al espacio para salvar a sobrevivientes. El contingente está conformado por Raven, Beast (Nicholas Hoult), Storm (Alexandra Shipp), Kurt (Kodi Smit-McPhee), Cyclops (Tye Sheridan), Quick Silver (Evan Peters) y la misma Jean.

En la misión, Jean es forazada por el profesor a dar más de sí misma lo que causa que termine absorbiendo a una poderosa entidad alienígena que, como nos enteraremos después, es capaz de destruir el mundo.

Jean entrará en un conflicto interno avivado por la entidad: sus impulsos generados por el dolor, el miedo y el resentimiento se magnificarán al grado de volverse incotrolables y poderosamente destructivos. Mientras tanto, Charles Xavier y el resto del equipo tratarán de tranquilizar a Jean pero también vivirán una batalla interna, y es que resulta que el profesor tiene mucho que ver en la inestabilidad emocional de Jean, lo cual llevará a Raven a cuestionar el liderazgo y la calidad moral del profesor.

Por otro lado, un grupo de alienígenas liderado por Vuk (Jessica Chastain), llegará a nuestro planeta con la intención de controlar/apoderarse de la entidad que posee a Jean, ya que con ella podrán revivir a su raza —que fue destruida precisamente por dicha entidad—, y tomar el control de la Tierra.

La batalla se desenvuelve en varios frentes pero al final de cuentas todo se resumen en lo siguiente: la Tierra está en peligro.

En el transcurso de esta aventura, reaparecerá Magneto (Michael Fassbender), quien vive tranquilamente en una isla con otros mutantes pero que desgraciadamente será arrastrado de nuevo a la batalla.

Buenos actores, buenos personajes pero  Dark Phoenix se siente como algo que ya hemos visto a lo largo de toda la saga: mutantes que sufren dolorosas heridas del pasado las cuales condicionan, restringen o pervierten el uso de sus poderes. Y detrás de ellos, el proferos Charles Xavier creyendo en ellos con ciega fe. Es decir, algo que hemos visto una y otra vez a lo largo de la saga pero que en esta ocasión, se siente como una fórmula desgastada.

En Dark Phoenix,  personajes clave toman decisiones desafortunadas que no sirven para enriquecer el arco narrativo de los personajes, al contrario, lo demeritan de tal manera que al final es inevitable pensar: ¿Y todo esto para qué?

Lo mejor que podemos esperar que pase con X-Men es que Marvel los incorpore a su Universo Cinematográfico lo más pronto posible.

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