por Jerónimo Arellano Zandi

Godzilla: El Rey de los Monstruos Estados Unidos 2019) es la segunda película de la nueva saga que inició en 2014 con Godzilla. Esta saga es un nuevo enfoque, un enfoque estadounidense, de un querido personaje del cine mundial, que ya contaba con una reputación global antes que Hollywood lo tocara.

La película transcurre cinco años después de que Godzilla arrasara con la ciudad de San Francisco. Emma (Vera Farmiga) ha estado trabajado en ORCA, un sistema que le permitará comunicarse con los titanes, criaturas colosales que reinaban en un ecosistema hace miles de años. Uno de esos titanes es Godzilla. El invento de Emma ha sido un éxito, pero es secuestrada junto con su hija por un grupo terrorista ecológico comandado por Jonah Alan (Charles Dance).

La humanidad ha descubierto que hay varios titanes hibernando en distintos sitios de la Tierra, incluyendo a King Kong. Los gobiernos desean destruirlos pero la empresa de investigación Monarch asegura que la humanidad no debe matarlos ya que juegan un rol muy importante en el ecosistema.

El grupo terrorista lleva a Emma hasta la Antártida para despertar al que llaman Monstruo 0 King Ghidorah, un veterano enemigo de las películas japonesas de Godzilla. Al despertar, King Ghidorah vence a Godzilla y llama a otros titanes a atacar distintos lugares de la Tierra, lo que lleva a una destrucción masiva que sólo el séptimo arte o los videojuegos podrían mostrar gráficamente.

Mark Rusell (Kyle Chandler), esposo de Emma, es llamado por Monarch para tratar de reconstruir ORCA y poder llamar a los titanes, pero descubre que nada es lo que aparenta.

La Dra. Chen (Ziyi Zhang) es una experta en mitología y, con argumentos muy escuetos, trata de explicar el origen y la motivación de los titanes, cosa que es completamente innecesaria un deux ex machina que hasta nos lleva a la Atlántida y que sale sobrando excepto por el sacrifico de un personaje que hace avanzar la historia.

Michael Dougherty, director y guionista de la cinta, demuestra tener conocimiento de la cosmogonía del mundo de Godzilla, sin embargo, cae en un error muy común de Hollywood: la obsesión por tratar a su audiencia como estúpidos y explicarlo todo. En el cine mundial, asiático y, sobretodo, europeo, los realizadores siempre dejan espacios para que la audiencia llegue a sus propias conclusiones, pero los grandes estudios detestan eso.

Lo mejor de la película son las animaciones de las criaturas, la fotografía y la música, ya que reutilizan las canciones de las viejas películas. Los combates entre los titanes son increíbles y pocas veces se ha visto que tomas del centro de la ciudad de México evoquen un apocalipsis. De hecho, parecía que el combate final se llevaría acabo en México, pero lo llevaron a Estados Unidos y en Japón no ocurre mayor cosa.

En definitiva, el guion necesita mejorarse, lo peor es la obsesión por mostrar a las fuerzas armadas estadounidenses en el conflicto y la irrealidad de las decisiones de los comandantes.

En las películas de Godzilla, los ejércitos le hacen cosquillas a las criaturas que son capaces de arrasar con países enteros en cuestión de horas, pero aquí sus aviones y misiles les lastiman y dan discursos cursis tipo Disney que hacen que uno se retuerza en la sala.

Las fuerzas armadas jamás jugaron un papel relevante en las películas, ya que parte de la narrativa se trata de mostrar la superioridad de estas criaturas que están más allá de la humanidad, pero si algo aman los estadounidenses es a sus fuerzas armadas.

Fuera de eso, la cinta tiene momentos muy entretenidos aunque podría haber durado 30 minutos menos. Para el experto de Godzilla tendrá muchas fallas, pero si no es el caso, la película es una montaña rusa de acción que vale la pena. Cabe mencionar que salen muchos de monstruos de la saga.

 

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