A partir de septiembre de este año, una nueva actualización distribuirá los archivos de los usuarios en iTunes en tres aplicaciones: Apple Music, Apple TV y Apple Podcasts.

por Paty Rodríguez

En los últimos días se ha hablado mucho acerca de la desaparición de iTunes como lo conocemos. Lo cierto es que para los amantes de la música, este es un tema de gran interés, ya que por varios años, iTunes ha formado parte importante de las vidas de muchos de nosotros.  A continuación, recordaremos la historia y el impacto de esta plataforma.

Los orígenes de iTunes en realidad no tuvieron que ver totalmente con Apple. El nombre original del software era SoundJam MP, y fue desarrollado en 1998 por los programadores de Casady and Green (C&G), una compañía que solía desarrollar y promover programas para las icónicas Macintosh.

En el 2000, Apple compró el software de C&G, y fue en la Macworld Expo de San Francisco, celebrada en enero de 2001, cuando Steve Jobs anunció el lanzamiento de un renovado SoundJam MP, ahora bajo el nombre de iTunes.

En un inicio, el programa se dedicaba exclusivamente a la música: además de reproductor, funcionaba como una biblioteca para almacenar y organizar los diferentes archivos del  usuario; asimismo, también ofrecía la posibilidad de armar listas de reproducción y  convertir CDs a formato digital. Y aunque iTunes comenzó como un software diseñado para la computadora de escritorio, siempre estuvo ahí la idea de que formara parte de distintos dispositivos. Steve Jobs lo dio a entender al anunciar su lanzamiento: “Creemos que la PC está en el umbral de esta tercera gran era, la era del estilo de vida digital. Y es una explosión de nuevos dispositivos digitales la que está guiando esta era”.

iTunes en su primera versión fue promocionado como el software de música “más fácil de usar” y el “mejor del mundo”. Y de hecho lo fue durante mucho tiempo: los avances de iTunes iban de la mano con los del iPod, y si éste último se convirtió en el más prestigioso dispositivo portátil para escuchar música, fue en gran parte gracias a las mejoras que el software iba adquiriendo a lo largo de las distintas generaciones del iPod que salían a la venta cada cierto tiempo.

El número de servicios ofrecidos por iTunes iba creciendo y eso lo hacía más atractivo. Por ejemplo, el soporte para audiolibros llegó en 2002 y en 2003 se abrió la posibilidad de instalar el software en Windows.  Claro que para los usuarios de MAC había más posibilidades, por ejemplo, la capacidad de generar las famosas Smart Playlists o “Listas de reproducción inteligentes”. Simplemente había que especificar una serie de reglas relacionadas con el género, álbum, duración o cualquier otra característica de los elementos que se quisieran incluir en la lista.

Fue también en 2003 cuando llegó el que probablemente ha sido el mayor aporte de iTunes a la industria del entretenimiento en general y a la disposición de la música en particular: la iTunes Music Store. Esta plataforma nos permitió conseguir música de Internet por primera vez, sin recurrir a sitios (tan populares en su momento) como Napster y Ares. Ya no había que preocuparse por descargar un virus o por caer en la ilegalidad: pagando unos cuantos dólares, podíamos descargar un álbum completo para siempre sin tener que conseguir el material en físico.

Poco a poco, iTunes fue ampliando su mercado. En 2005 se agregó la opción de descargar programas de televisión, videos musicales y podcasts, y al año siguiente, ya era posible comprar películas. En 2007 incluso se incorporaron cursos universitarios mediante iTunes U, más o menos al  estilo de Coursera. Con todo, y con una interfaz cada vez más caótica por tantas funciones, iTunes era sobre todo un software de música, y era la opción predilecta de muchos melómanos para acceder a su música.

Sin embargo, el crecimiento de las plataformas musicales de streaming como Spotify fue un duro golpe para iTunes, un golpe del que ya no pudo recuperarse. El acceso ilimitado a casi toda  la música de la plataforma a cambio de una económica suscripción mensual atrajo a muchos usuarios, así como la creación de listas de reproducción con sugerencias de nueva música y una gran apertura para quienes no se identificaban con la “élite Apple”.

Los programas de TV, las películas o los cursos en iTunes no iban a sostener al software; la gente prefiere las plataformas que ya existen y que están dedicadas exclusivamente a cada uno de estos sectores.

Ahora, a partir de septiembre de este año, una nueva actualización distribuirá los archivos de los usuarios en iTunes en tres aplicaciones distintas: Apple Music (adaptado al servicio de streaming del mismo nombre), Apple TV y Apple Podcasts.

En cuanto a la versión para Windows, no se esperan cambios, simplemente no podremos esperar nuevas funciones ni actualizaciones. Así que no habrá que preocuparse por perder lo que ya se tenía.  Se trata de un ciclo que se ha cerrado para entrar a nuevas dinámicas de consumir música y los demás productos que ofrecía la iTunes Store.

 

 

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