por Paty Rodríguez

Fue apenas hace una semana cuando la cantante anticipó el lanzamiento de su nuevo material, “She is coming”. Se trata de un EP en el que Miley canta sobre todo a la reivindicación y la despreocupación, abriendo su corazón como acostumbra. Todo esto lo hace en un registro genérico amplio donde el pop choca con el hip hop, el rock y el trap.
Pareciera que en este material, Miley se muestra a sí misma en una posición donde se le ve más cómoda, más natural, más franca.

A su manera, Miley es una artista realmente polifacética: la hemos visto inocente y juguetona country pop en sus inicios como estrella de Disney y poco después; también fuimos testigos de su actitud desinhibida en la sexualidad, con una identidad más atrevida en Can’t Be Tamed y para luego romper los estereotipos para escándalo de las buenas conciencias en la era “Wrecking Ball” de Bangerz.

Hace cuatro años, Miley se recreó en la melancolía y el duelo con Miley Cyrus and Her Death Petz, cantando del dolor de la muerte y las rupturas en un álbum psicodélico y genial que decidió poner a disposición de todos nosotros en Soundcloud.

Dos años después, y con los ánimos más en alto, la cantante lanzó Younger Now, y con una colaboración con Dolly Parton coronó su nueva creación más country. Pero ahora, lo que pudimos escuchar en su nuevo EP es distinto, y a la vez no tanto…

Con She Is Coming es difícil establecer una línea fija: se trata de un material heterogéneo que sugiere la unificación de los estilos musicales en los que Miley se ha desarrollado a lo largo de su carrera musical.

En su foto de la portada la vemos mirando desde arriba, ataviada en crop top y jeans; la imagen transmite una vibra más de un momento casual que de una pose producida Y en sus letras, su seguridad es particularmente incisiva: no pide perdón a nadie por ser quien es, con todo y sus fallas.

El EP abre con “Mother’s Daughter”, que escuchamos por primera vez en vivo durante la presentación de Radio 1 BBC el sábado pasado. La voz cantante de Miley toma una posición de gran poder y se dirige contundentemente a quienes tratan de controlarla, exigiendo el lugar que merece en el mundo por el simple hecho de ser “hija de su madre”. Inmediatamente después, canta con algo de melancolía “Unholy” y “D.R.E.A.M.S”, admitiendo cierto problema de adicciones, pero perdonando sus fallas.

En “Cattitude” colabora con RuPaul y muestra una faceta más alocada y despreocupada, con un ritmo bailable de discoteca y una simpática línea donde admite: “Te amo Nicki, pero también escucho a Cardi”, naturalmente haciendo referencia a las estrellas femeninas de hip hop que rivalizan casi a muerte.

“Party of the Street”, una balada dance en colaboración con Swae Lee, canta las aventuras y desventuras de la vida de fiesta en la calle y en “The Most”, Miley despliega sus dotes vocales y su capacidad expresiva.

Tal vez She Is Coming sea la antesala a un próximo álbum que nos muestre una faceta más natural y cómoda en Miley.

 

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