por Daniel Villamil

Brigthburn (David Yarovesky, 2019) cinta producida por James Gunn y escrita por su hermano Mark y su primo Brian. Con esta cinta, los Gunn intentan darle un aire fresco al cine de superhéroes, al mezclar el clásico origen de Superman, con un toque oscuro para convertirla en una película de terror.

El resultado es un buen experimento, sin embargo, no logra sobresalir ya que su fórmula, aunque suene novedosa, se desgasta de manera rápida y termina siendo una película genérica de terror altamente predecible.

La trama es la siguiente: Una joven y amable pareja de Kansas lleva tiempo intentando iniciar una familia, pero no lo han logrado. Una noche, cae en su granja una nave espacial, en la cual hay un bebe que parece humano, al cual deciden adoptar y llamarlo Brandon para cumplir su sueño de convertirse en padres.

Al principio parce que estamos viendo un remake de Superman (1978) de Richard Donner, desde la forma en que todos los compañeros de escuela molestan a Brandon, hasta el momento en que su nave (oculta en el granero) lo llama durante las noches, para transmitirle el conocimiento de su herencia. Desde este momento, la cinta se vuelve algo que recuerda a las películas slasher de los 80, aunque en este caso, el asesino no necesita un cuchillo, pues tiene los poderes de Superman.

Curiosamente, el primer asesinato, lo hace en un típico diner, lo cual podría estar basado en la escena de Superman II (1980), cuando Clark Kent regresa a desquitarse del camionero que lo humilló cuando no tenía poderes. Aunque la película se mantiene entretenida (los guiños a Superman y su derivado Gokú, son muy divertidas), desde este punto, la cinta se vuelve una película genérica de terror.

Lo más solido de la producción son las actuaciones de Elizabeth Banks y David Denman, quienes interpretan a Tori y Kyle Breyer, los padres adoptivos de Brandon (Jackson A. Dunn), ya que pasan de padres amorosos, a un padre temeroso de la criatura que adopto y una madre que no esta dispuesta a renunciar a su hijo, a pesar de las consecuencias que pueda tener.

Lamentablemente la actuación de Jackson es muy acartonada, por lo que nunca se ve una verdadera transformación del tierno e inocente niño, al asesino despiadado. Aunque esto también se puede considerar como un error de casting, ya que la cara del joven actor no desprende la ternura que debería tener el personaje, para este papel se necesitaba alguien mas carismático, al estilo de Jack Dylan Grazer (It) o Finn Wolfhard (Stranger Things)

Al final, como buena película de superhéroes y una mala de terror, la trama deja la puerta abierta para expandir el universo presentado en la cinta, lo cual se puede tomar como un chiste, aunque una de las posibilidades suena bastante interesante, más por el actor que comenta las noticias y que podría servir de hilo conductor.

La película no tiene escena post créditos pero es recomendable quedarse, pues podrán escuchar “Bad Guy” de Billie Eilish, la cual combina de manera perfecta con el final y contrasta con todas las veces que durante la cinta juegan con las notas iniciales de “Sent Here for a Reason”, tema de Man of Steel (2013).

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