por Jerónimo Arellano Zandi

.John Cameron Mitchell, quien dirige e interpreta a Hedwig en Hedwig and the Angry Inch, tanto en el show de Broadway como en la película, se presentó en el auditorio Blackberry el 22 de mayo, creando para su público una experiencia espléndida y surreal.

Hedwig and the Angry Inch (EUA, 2001) es un musical que cuenta la historia del vocalista genderqueer de un grupo de glam rock y su camino hacia encontrar su identidad y paz interior.

El espectáculo The Origin of Love, basado en la película, no fue el típico concierto, sino una especie de show de Cabaret donde, entre cada canción, John habló con una fluidez y carisma impresionantes, exponiendo monólogos de varios minutos para contar la historia de cómo se le ocurrió la idea que dio vida a  Hedwig y otras anécdotas de vida, que, en su mayoría tenían que ver con la creación de cada canción que interpretó.

Abrió con “America the Beautiful” para seguir con “Origin of Love”, logrando encender de inmediato a los fans, pero nada de este concierto fue tradicional; desde las charlas que dio, hasta el encore que duró casi lo mismo que el set principal, el protocolo de los conciertos fue arrojado por la ventana.

John portó la peluca representantiva de Hedwig y vistió un traje al que se le iban quitando piezas para ir revelando poco a poco al hombre  detrás de esa figura drag, guardando una metáfora en cada elemento que presentó, ya que, como él mismo mencionó durante el espectáculo, “la gente queer gay usa la metáfora como forma de expresión”.

El espectáculo fue espartano: el grupo, bailarines e iluminación básica, pero el show en realidad recayó casi por completo sobre el talento y la presencia de John, quien pudo haber hablado toda la noche y la audiencia lo hubiese disfrutado igual.

Cameron Mitchell contó todo tipo de anécdotas, empezando por algún comentario sobre del director de cine alemán Fassbinder, pasando por la competencia entre Madona y Cindy Lauper, tocando los Evangelios Apócrifos de la Biblia, hasta llegar a un análisis filosófico de El Banquete de Platón con una sorprendente capacidad y talento para entretener.

La audiencia fue un grupo curioso: gringos, parejas gay en sus cuarentas, fans del cine “alternativo” y uno que otro despistado, de verdad, una mezcla muy interesante.

Sus influencias musicales se hicieron evidentes por todo lo largo del concierto. Su compañera de escena, Amber Martin interpretó “Ziggy Stardust” de David Bowie  y, durante el encore John cantó “Casiopea” y  “Te Doy Una Canción” de Silvio Rodríguez en perfecto español.

Sin duda alguna, el punto más alto del concierto fue al final, cuando tocó “Angry Inch”, en ese momento todo la audiencia se puso de pie y soltó toda su energía con esta pieza punk.

Sin embargo, para mí, el momento más emotivo fue cuando tocó “Midnight Radio” , mi canción favorita del musical ya que siempre me recuerda el momento cuando Hedwig, en la película, se quita la peluca, liberándose de sus fantasmas del pasado y se la da a su joven guitarrista, quien se arroja al público. Hedwig, por fin, está en paz con su identidad y ha sanado. Canté, Grité y lloré con esa canción.

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