por Miguel Mora Vargas

El bombardeo (Da zha, China, 2018) escrita por Ping Chen y dirigida por Xiao Feng, es un refrito de las tantas películas de guerra realizadas por la industria norteamericana trasladada a una ciudad de China en los inicios de la Segunda Guerra Mundial.

Ambientada en 1939, durante la invasión japonesa a China, la cinta se ubica en Chongqing, una ciudad constantemente asediada por los bombardeos japoneses. El comandante de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, Jack Johnson (Bruce Willis), es quien entrena a los pilotos chinos: Lei Tao (Nicholas Tse), An Minxun (Song Seung-heon), Cheng Ting (William Chan) y muchos otros para defenderse de los terribles ataques aéreos del imperio japonés, de los cuales se sabe que hubo 268 entre 1938 y 1943.

Al mismo tiempo, vemos cómo la población  de Chongqing intenta sobrellevar la situación con una competencia de Mahjong organizada en la casa de té, propiedad de Cui (Fan Wei) y el ex piloto Xue Gangtou (Liu Ye), encargado de llevar un camión que transporta un decodificador a una base militar, con la esperanza de que el artefacto sirva para terminar con la guerra.

Cuando Xue Gangtou emprende el viaje, recoge en el camino a un científico (Wu Gang) que lleva dos cerdos de una raza más delgada y de más rápida reproducción que puede ser clave en la lucha contra el hambre en la región. Unos kilómetros más adelante, se encuentra con una enfermera (Ma Su) que lleva a un grupo de huérfanos a una escuela, así como a un extraño sospechoso (Geng Le), que se integran al trayecto.

En términos generales estas son las tres historias que se entrelazan hasta el final,  por un lado están los constantes bombardeos y una lucha desigual con los aviones japoneses que destruyen a la Fuerza Aérea China. Por otro lo que sucede en la casa de té que esta enfocado a ganar una vieja apuesta familiar para recuperar la casa, y por último el trayecto en el camión  que es un episodio salpicado de lugares comunes y clichés  que en la actualidad ya a nadie sorprenden.

No cabe duda que la cinta de Xiao Feng  es costosa, con un multireparto internacional y fue realizada siguiendo un  manual, pero que por desgracia no convence, solo resulta ser acartonada. Tal vez lo único divertido es ver el esfuerzo por copiar algo que indudablemente terminaría siendo un “churro”.

En términos generales, la narración es caótica porque pasa de la perspectiva china, a la de los japoneses sin mayor justificación. Estos saltos poco planeados hacen ver a ambos bandos ridiculizados.

Al desorden narrativo, se suman la mala calidad de los efectos especiales que se reducen al vuelo de los aviones y las explosiones, en algunas ocasiones la cantidad de aviones que bombardean la ciudad es excesiva, además de que las incrustaciones para ver la flota completa parecen de caricatura.

Pero lo más importante es que el relato no consigue volverse emotivo, porque la narrativa se lo impide y lejos de conmover, se vuelve cómica.

Como comentario adicional, hay que decir que hay escenas que no concluyen, una de ellas es cuando el reconocido actor Adrien Brody aparece dos veces en un papel mal definido. Queda claro que se cortó una historia de amor entre él y Eva, que aparece en tomas muy furtivas.

También está la hija de Bruce Willis, Rumer Willis, a quien muestran durante treinta segundos con un acento inglés de cartón y nunca la volvemos a ver. Todo indica que solo se trataba de estar en la nómina.

El bombardeo de Xiao, la película más cara en China al momento de producirse, además de estar envuelta en acusaciones de fraude financiero, se estrenó tres años después de finalizar la producción, sin mucho alboroto a pesar de su fuerte reparto y la participación de Mel Gibson como asesor artístico.

La cinta es, sin duda, un intento frustrado por imitar a la industria norteamericana, pero en sus peores momentos.

Te recomiendo que no pierdas tu tiempo.

 

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