Por Jerónimo Arellano Zandi 

Gracias a Rob Letterman (Shark Tale y Monsters vs. Aliens), podemos agregar a Detective Pikachu (Estados Unidos 2018) a la lista de buenas adaptaciones fílmicas basadas en videojuegos.

En general, este tipo de adaptaciones forman un panteón de fracasos. Cabe recordar títulos como: Mario Bros, Street Fighter Double Dragon, por mencionar algunos. Sin embargo, existen algunas buenas como Resident EvilSilent Hill y ahora Detective Pikachu.

El protagonista, Tim Goodman (Justice Smith) trabaja para una aseguradora en un pueblo. Sobresale del resto de la población porque es el único humano que se rehúsa a tener a un Pokémon, seres sobrenaturales que han evolucionado con la humanidad y crean un nexo con un ser humano que se vuelve su “acompañante” casi de por vida.

Tim recibe una llamada que le informa que su padre murió en un accidente cerca de Ryme City, una metrópolis donde todo mundo tiene un Pokémon y muy avanzada tecnológicamente.

Después de visitar a la policía de la ciudad, Tim va al departamento de su padre donde se topa con un Pikachu (Ryan Reynolds), pero se asusta al notar que puede entender todo lo que Pikachu dice. Descubre que es el Pokémon de su padre pero éste no le puede dar información de lo ocurrido ya que sufre de amnesia.

Los dos embarcan en una investigación para averiguar qué ocurrió con su padre y qué conexión tiene con una misteriosa substancia que vuelve agresivos a los Pokemones.

La película sigue la clásica estructura del film noir de los 30’s y 40’s pero mezclando los elementos fantásticos y futuristas del mundo de Pokémon. Y es una fórmula que funciona a la perfección como película familiar.

La ciudad está repleta de altos rascacielos y callejones tenebrosos, hay sombras fuertes y poca luz conforme los dos protagonistas se adentran a las entrañas del caso que investigan. No saben quién es de fiar y siguen pista tras pista.

Lo mágico de la película es el equilibrio que hay entre lo misterioso de la intriga y lo tierno del mundo de Pokémon que se complementan muy eficazmente.

La historia es sólida, sin dejar de ser una película para niños. Los personajes están bien desarrollados, las situaciones entretenidas y plausibles. Otros elementos que relucen son los efectos digitales y las animaciones. Todos los pokemones se mueven y actúan orgánicamente, a niveles que Pixar y otros estudios de 3-D podrían sentir envidia. El pelaje de Pikachu y sus reacciones faciales no son nada sencillas de lograr en animación, el equipo debió tardarse mucho tiempo en lograr tal nivel de detalle y realismo.

Aunque uno no sea fan de la serie o de los juegos,  no hay necesidad de serlo. A lo largo de la película salen los pokemones más populares y hay combates entre ellos. Muchos de los fans han dicho que están satisfechos con ésta adaptación, lo cual es buena señal.

La interpretación de Ryan Reynolds como Pikachu funciona muy bien. Si hubiera que definirla con una sola palabra, ésta sería pícara. Pasa de lo serio a lo tierno en un nano-segundo y viceversa, construyendo un personaje maravilloso.

Es una buena película para disfrutar con la familia.

0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *