por Paty Rodríguez

Love+Fear fue lanzado en su totalidad el viernes pasado y posiblemente se trate del material más esperado de la cantante, pues llega después de cinco años de ausencia tras una temporada en que Marina incluso consideró abandonar la industria musical. Con este nuevo álbum, la artista inicia una nueva etapa marcada en primera instancia por su abandono de “The Diamonds” para convertirse simplemente en MARINA.

De acuerdo con las declaraciones de la cantante, Love+Fear es un álbum doble sustentado sobre la idea de la existencia de dos grandes sentimientos que se contraponen: el amor y el miedo. Del primero se deprenden todas las emociones positivas que puede tener un ser humano y del segundo, las negativas; las dos partes que conforman Love+Fear corresponden a estas facetas, y en efecto, cada una transmite una vibra muy distinta.

Love, la primera parte del álbum, fue lanzada durante la primera semana de abril y al tratarse de la sección que aborda los aspectos positivos de la vida, transmite con su música una cierta energía veraniega y con sus letras, el afán de reconciliación y de “ver el vaso medio lleno”.  Está conformada por ocho canciones, la mayoría de las cuales dan la sensación de que han de ser escuchadas a la luz del día.

El disco inicia con “Handmade Heaven”, que canta a la admiración por la naturaleza y expresa el anhelo por encontrar una armonía como la existente en ella. Es una canción sencilla que obedece a la estructura del típico éxito pop, pero que se convierte en una pieza realmente admirable gracias  al coro cantado de manera admirable por Marina.

Desafortunadamente en “Superstar” no encuentro lo mismo: hay una gran energía por el ritmo bien marcado por bajos y percusiones electrónicas, pero no existe un punto climático que nos lleve a una gran emoción.

“Orange Trees” y “Baby” son las canciones que siguen; ambas encajarían perfectamente en playlists para escucharse en la playa. A “Baby”, que también contó con la colaboración de Clean Bandit, se le añade un toque latino lleno de energía con la intervención de Luis Fonsi, una guitarra acústica y un ritmo bailable de reggaeton.

“To Be Human” es, de acuerdo con Marina, la piedra angular del álbum: busca generar la idea de la unidad como humanos, compartiendo el amor y el miedo a pesar de la diferente ideología, las guerras y la violencia. El mensaje corre el riesgo de caer en un lugar común del tipo “Imagine all the people…”, pero el resultado final, en conjunto con la música, es pasable. Finalmente, “End of The Earth”, la última canción, trata sobre los riesgos del amor, y lleva un tono más emocionante, sombrío y sublime como para introducir a la segunda parte del álbum.

Con Fear nos encontramos ante el más puro electropop, y en contraste con Love, podríamos asociar esta parte del álbum más con una discoteca en la noche que con una fiesta en la playa. Personalmente, esta fue la faceta del disco que más disfruté: creo que al abordar temas más oscuros, se logra de mejor manera la catarsis emocional y nos podemos identificar mejor en momentos donde somos más sensibles. Basta con escuchar las baladas “Too Afraid” y “Soft to Be Strong” para alcanzar este efecto.

En cuanto a la música, los sintetizadores y los bajos electrónicos constituyen la base de la mayor parte de las canciones, y es la voz y feeling de Marina lo que otorga a cada pieza un carácter notable. “Believe in Love” y “Life Is Strange” expresan la inseguridad y la incertidumbre, tanto al inicio de una relación de pareja como en el porvenir y el futuro. “You”, por su parte, transmite tras un ritmo bailable y atractivo un lamento desolador de rechazo, de obsesión con quien no corresponde al amor.

Quizá el punto débil de esta parte del álbum a nivel lírico se encuentra en “Emotional Machine”. Aquí, Marina hace gala de  sus dotes vocales, y la música es sumamente agradable para inyectar de energía cualquier ambiente, pero la letra es repetitiva y a grandes rasgos no encontramos en ella más que la declaración reiterada “soy muy sensible”.

En general, puede decirse que el disco no es malo, sin embargo, Marina ya había fijado estándares muy altos en sus trabajos anteriores y creo que es eso lo que ha hecho que Love+Fear parezca quedarse corto y una de las razones por las cuales no ha sido tan bien recibido por la crítica. Sin embargo, el pop usualmente digerible que encontramos aquí, gustará a un público amplio, y quien admire y le tenga cariño a Marina, encontrará en este álbum un consuelo, como si su artista favorita quisiese animarlos.

 

 

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