por Jerónimo Arellano

Árboles otoñales vistos desde el cielo. Montes, neblina y bosque. Corte a: una bici infantil rodando. Así inicia la tercera temporada de True Detective (HBO, EUA, 2019).

Mahershala Ali interpreta a Wayne Hays, veterano de guerra de Vietnam y ahora detective de la policía estatal de Arkansas, quien junto a su compañero, Roland Westinterpretado magistralmente por Stephen Dorff, comienzan a investigar la desaparición de dos hermanos que jamás regresaron de jugar.

El caso se desarrolla desde 1980 hasta 2015, en tres etapas distintas donde vemos a los protagonistas en diferentes fases de su vida pero aún acechados por el caso que sigue sin resolver.

Sin duda, hay similitudes con el geist de la primera temporada, pero hay elementos que distinguen a esta tercera y la hacen extraordinaria.

El primero es la fragilidad de los detectives durante la tercera etapa. Wayne sufre de pérdida de memoria, se desorienta, no sabe dónde está, tiene visiones de su difunta esposa mientras que Roland es un solitario destruido. Son viejos débiles, sin la lucidez o vigor de antaño, pero son detectives en lo más profundo de su ser y como sabuesos tras el rastro de su presa no claudicarán jamás.

Otros elementos a destacar son las locaciones y la fotografía. La acción ocurre principalmente en los Ozarks, una zona boscosa y montañosa de los Estados Unidos. La neblina y la oscuridad crean una sensación de aislamiento y de perdición. Debería ser una vista magnífica pero gracias a la fotografía se vuelve siniestra. Sumado a estos elementos, está la precariedad de los habitantes de la zona. Todos son pobres, blue collar, y no existe espacio para la esperanza y la luz. Cabe mencionar que el tema social es constante en la obra de Nic Pizzolatto, creador y guionista de la serie.

El mundo de los pobres está repleto de injusticia y sufrimiento; un inframundo que queda ilustrado perfectamente por la figura de Tom Purcell (Scoot McNairy), padre de los hermanos desaparecidos y una figura trágica del mismo calibre que el rey Lear.

El 7 de noviembre de 1980, Julie y Will Purcell piden permiso a su padre para salir a jugar. Tom, quien está arreglando el motor del coche, les dice: «regresen antes del anochecer». Esta escena cierra con una toma sobre hombro donde el padre deja de atender el motor y ya no ve a sus vástagos en la calle desierta.

Los dos hermanos parten sobre sus bicicletas en una elegante secuencia que anuncia que algo terrible va ocurrir y da detalles que serán cruciales a lo largo de la serie si uno presta atención. Los niños pasan por un camino que simboliza el otro rostro del sueño americano, aquel de la pesadilla: casas feas de un piso con jardines descuidados y habitantes en una lucha cotidiana que llaman vida mientras del otro lado del camino está el bosque, aquel gran mundo que devora sin misericordia.

Un tercer y fantástico aspecto de la serie es la fluidez del montaje, saltando de 1980 a 2015 o a los noventa sin temor o advertencia pero impecablemente, creando un flujo de consciencia de la trama que no pierde al espectador y que funciona muy bien.

La relación de los dos detectives es vital para la serie. Los dos se complementan muy bien. Al inicio están tomando en un lote vacío, sentados en sillas plegables e iluminados por las luces delanteras del coche mientras le disparan a un ratón que hurga en la basura.

Wayne es tosco, solitario y sin sentido del humor, tan es así que en Vietnam formó parte de LRRP, un equipo de reconocimiento cuyos miembros eran depositados en el corazón del territorio enemigo con la misión de catear el terreno para obtener información y cueros cabelludos. Tiene problemas para relacionarse con los demás debido a su corta mecha y es reservado, inclusive con su esposa (Carmen Ejogo), una profesora de inglés y escritora, a quién conoce al inicio de la investigación y que, además, es su polo opuesto.

Roland es más relajado y gracioso pero con un fuerte sentido de moral personal lo cual lo hace muy distinto del resto de los personajes blancos. Cada uno tiene su rol en la relación pero la mayor ventaja que tienen es que se caen bien y son amigos, a pesar de lo huraño de Wayne.

Es un gran regreso para la serie después de la dura y a veces inmerecida crítica de la segunda temporada.

La puedes ver en HBO.

0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *