por Daniel Villamil

Billy Batson (Asher Angel) es adolescente de 14 años, que creció en hogares adoptivos luego de perder a su mamá en la multitud, durante una visita a la feria. Un día conoce a un antiguo hechicero (Djimon Hounsou) quien lo convierte en su campeón para defender al mundo de los siete pecados capitales. Desde ese momento, cada que Billy diga Shazam, adquirirá la sabiduría de Salomón, la fuerza de Hércules, la estamina de Atlas, el rayo de Zeus, el coraje de Aquiles y la velocidad de Mercurio.

Esta es la trama del nuevo film de DC Comics, la cual sigue la fórmula de Aquaman (2018) que implica meter en la licuadora varios conceptos conocidos y mezclarlos con algún cómic escrito por Geoff Johns.

El resultado es una película con toques de Harry Potter, la serie Heroes, Spider-Man: Homecoming (2017) y un pequeño pero efectivo homenaje a Big (1988). El problema al igual que con la cinta de Arthur Curry, es que tratan de explicar muchas cosas en una sola película, lo cual ha sido un problema recurrente en todas las cintas de DC, desde que Johns está envuelto en su desarrollo, siendo el mayor ejemplo Green Lantern (2011).

Por suerte, no todo está perdido para el otrora Captain Marvel (nombre original del personaje), ya que el carisma de sus protagonistas y la química que desarrollan entre ellos, provocan que realmente te interese que le pasa a nuestro protagonista.

La relación de Billy/Shazam con su hermano adoptivo Freddy Freeman (Jack Dylan Grazer), muestra de manera divertida y creíble lo compleja que sería una relación entre un niño en cuerpo de adulto con su único amigo.

Mientras es Billy, el personaje trata de evadir a Freddy, ya que habla mucho y esta obsesionado con los superhéroes, aunque cuando necesita ayuda, está ahí para apoyarlo. En cambio, cuando es Shazam, es él quien necesita su apoyo, ya que Freddy es la única persona en la que confía y que puede ayudarlo a entender sus nuevos poderes, aunque a diferencia de su personalidad de niño, él no siempre está para apoyar a su hermano; una manera sutil de mostrar que el poder cambia a las personas, y que al final será uno de los elementos clave para el crecimiento personal de nuestro héroe.

En cuanto al villano, Mark Strong nos entrega a uno muy genérico: el Doctor Sivana, el cual es tan poco explotado —al igual que en los inicios del comic—, que parece una copia barata de Lex Luthor. Curiosamente, el elegido para interpretar a su padre es John Glover, quien durante años interpretó al papá de Lex en la exitosísima serie Smallville.

A los fans del impreso les encantará ver referencias de Fawcett, Ace Chemicals, los hombres lagartos e incluso al buen Tawky Tawny. Sin olvidar que, a pesar de que Batman no aparezca en la cinta, ayuda a salvar el día.

La única referencia que defrauda —spoiler alert— es la que hacen de Superman, ya que daba para más . Y en cuanto a la mas emocionante, no se las diré para que se sorprendan al ver la película, sin embargo, queda la duda ¿Era necesario sacar a esos personajes tan rápido? Verlos fue muy emocionante, pero su aparición le quita fuerza al protagonista, ya que al final lo hacen parecer como un superhéroe que no era capaz de salvar el día él solo.

Al final Shazam es la muestra de que DC al fin está logrando éxitos taquilleros, pero que a diferencia de los trabajos de Donner, Burton y Nolan, no marcarán a generaciones, simplemente servirán para hacer dinero a corto plazo, mientras se estrena el siguiente blockbuster de la semana.

 

 

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