por Hugo “POke” Juárez

En The Division 2 de Tom Clancy, Ubisoft nos sitúa de nueva cuenta en un Estados Unidos devastado después de que una epidemia de viruela modificada (contagiada, irónicamente, a través de billetes) acabará con gran parte de la población en un futuro cercano.

Los pocos sobrevivientes organizados comenzaron a idear nuevas formas de gobierno y de protección ante aquellos que sólo quieren sobrevivir a cambio de ver el mundo arder. Es en medio de este caos que se creó la Strategic Homeland Division (SHD), de la cual eres parte; tu misión es restaurar el orden y proteger a los ciudadanos que quedan ahora en Washington D.C., después de que hiciste lo mismo en Nueva York durante los acontecimientos de The Division (2016).

Es justamente este cambio de locación uno de los grandes aciertos de la secuela, pues si bien Nueva York ofrecía espacios propicios para emocionantes balaceras e ingeniosas estrategias, Washington es una ciudad más abierta y variada en sus entornos, porque por un lado tenemos la zona metropolitana, llena de edificios, pero por otro tenemos campos abiertos, bosques y climas variados. Gracias a ello, la campaña del juego carece de la monotonía que en momentos vivimos al recorrer la Gran Manzana hace 3 años.

Pero fuera de esta mejora respecto al juego original, la campaña decepcionará a aquellos que vieron potencial en la trama de la secuela, ya que si bien los relatos de Tom Clancy suelen atraer por sus planteamientos políticos y sus reflexiones morales en el contexto de la guerra, The Division 2 se queda muy lejos de cumplir con las expectativas que despierta, desperdiciando así una poderosa oportunidad de poner el dedo en la llaga de temas polémicos y políticos que actualmente están en las primeras planas de los periódicos a nivel mundial.

De esta forma, Ubisoft nos deja claro que su intención con este juego es entretener y enfocarse en la acción, lo cual logra estupendamente: las mecánicas RPG del título se complementan adecuadamente con los gráficos, el ritmo, la campaña y la acción multijugador, dando lugar a un gameplay redondo y satisfactorio. Así mismo, la progresión, influenciada, una vez más, por los RPG satisfará a los que buscan experiencias orgánicas y coherentes, y a los que disfrutan de obtener recompensas útiles y significativas después de cada encuentro. Esta sensación es provocada en parte por la gran capacidad de personalización del soldado que controlas, ya sea mediante su muy variado armamento (que posee unas cosas llamadas “talentos” que modifican sus habilidades), o sus accesorios, aunque algunos sean meramente estéticos.

Esta progresión, que es uno de los grandes aciertos del título, es tan orgánica y va a tan buen ritmo durante la mayor parte del juego, que se resiente mucho cuando se detiene bruscamente al llegar al nivel tope, terminar la campaña o enfocarse en las llamadas “zonas oscuras”, donde se encuentran las misiones más complicadas y los enemigos son mucho más fuertes (por ello es que tienes que colaborar con otros para pasarlas). Es aquí donde las recompensas dejan de ser tan atractivas y tu personaje comienza a padecer de monotonía, pero Ubisoft ha prometido que lanzará actualizaciones eventuales que le otorgarán frescura al juego y te harán regresar a él si es que te llegas a aburrir, cosa que no creo que pase pronto, porque incluso después de la campaña puedes revisitar misiones que ya habías completado, ahora con enemigos más fuertes y algunos otros retos que hacen que valga la pena el esfuerzo.

Gráficamente, The Division 2 muestra evidentes mejoras respecto a su antecesor, como por ejemplo las transiciones entre los diferentes ambientes, que ahora se notan menos, así como la inteligencia artificial de los enemigos, que te obligan más agresivamente a salir de tu escondite para que replantees todo el tiempo tus estrategias y saques más provecho al entorno (o te confundas más, depende de cómo lo veas). En este último aspecto, me parece que los jefes dejan algo que desear, pero no es una falla grave. Otro aspecto que agradezco son los bellos entornos que varias veces me hicieron detenerme a tomar fotografías y a salirme de mis misiones para simplemente explorar y ver qué detalles me encontraba en la destruida capital de la nación más poderosa del mundo.

Este título, aun con sus luces y sombras, es imperdible para aquellos que valoran la acción rápida y los encuentros vertiginosos; su empaque brilla por sí mismo y te hará regresar una y otra vez mientras no te aceleres demasiado y no llegues “precozmente” al tope de tu nivel. Tómalo con calma, disfrútalo y te durará por mucho tiempo, o por lo menos hasta que Ubisoft lance la primera actualización.

The Division 2 ya está disponible para PC, PlayStation 4 y Xbox One.

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