por Miguel Mora Vargas

Obsesión (Serenity, EUA, 2019), escrita y dirigida por Steven Knight, narra la historia del capitán de un pequeño barco pesquero, obsesionado por atrapar  un gran atún aleta azul que siempre logra esfumarse.

En un principio, el director Steven Knight, nos ubica en una isla idílica en una zona tropical llamada Plymouth. Todo gira alrededor de la rutina del capitán Baker Dill  (Matthew McConaughey), que junto con su asistente Duke (Djimon Hounsou) aprovechan cada vez que algún turista los contrata para practicar la pesca de altura y adentrarse en el mar.

Sin embargo, pronto descubrimos que la obsesiones y el pasado de Baker Dill se interponen, haciendo fracasar la pequeña empresa. Desde un principio queda bien planteada la constante obstinación del personaje por poder atrapar al gran pez de sus sueños y su relación con el mar. Al mismo tiempo se revela que la precaria situación de Dill se sostiene gracias a su relación romántica con Constance (Diane Lane), una hermosa mujer mayor que le da dinero a cambio de relaciones sexuales.

La vida en el paradisíaco lugar es rutinaria y monótona, hasta que un día se presenta Karen (Anne Hathaway), su ex mujer y madre de su hijo adolescente, al cual Dill ha dejado de ver hace mucho tiempo. Karen ahora está casada con Frank Zariakas  (Jason Clarke), un millonario alcohólico que la tiene sometida, abusando de ella física y mentalmente.

Pronto  descubrimos que el reencuentro no es fortuito, en realidad ella lo ha venido rastreado para ofrecerle una suma importante de dinero a cambio de  que  le ayude a deshacerse de su marido. Le propone fingir un paseo en su barco para salir a pescar y dejar que la imprudencia de Frank, producto de su alcoholismo, se manifieste para de esa manera provocar que caiga por la borda en el mar plagado de tiburones.

La trama se complica y toma un sesgo de thriller con un  suspenso interesante, pero cuando todo parece que se va a resolver  de  la manera más tradicional, como una película concebida dentro del género del cine negro, la historia toma un rumbo muy diferente y se sumerge en un viaje que traspasa los límites de la realidad y literalmente naufraga en un mar que le pertenece a otro género,  llevándola a empantanarse en una narrativa con implicaciones virtuales.

Obsesión es una película fallida que engaña al espectador, dándole pistas falsas para después dejarlo dentro de un laberinto de posibilidades de donde nunca podrá salir.

Aunque la cinta cuenta con un gran reparto, no logra convencer, la supuesta lucha entre el bien y el mal no queda clara porque entre otras cosas el guion se enreda de tal forma que el mismo Steven Knight no encuentra la lógica para consolidar la historia y dejar un producto acabado.

Dentro del caos en el que termina la trama, cabe señalar que los personajes construidos por estereotipos acaban conduciéndose de manera mecánica, cuestión que contribuye al hundimiento total de la película. Dentro de lo poco rescatable de la cinta está la fotografía a cargo de Jess Hall, que logra crear atmósferas interesantes dentro y fuera del agua, pero en absoluto no llega a salvar la historia.

Obsesión es una película confusa de corte Hollywoodense, ambiciosa y mal lograda, la cual es recomendable eludir y no perder el tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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