por Miguel Mora

El atentado del siglo (Utøya 22. Juli, Noruega, 2018), una película dirigida por Erik Poppe, escrita por Anna Bache-Wiigy y Siv Rajendram, es un drama que narra los trágicos sucesos del 22 de julio de 2011 en Noruega, un día fatal para la historia moderna de ese país y del mundo entero.

La cinta está basada en hechos reales,  presentados de una manera lineal para seguir  el hilo dramático de la misma manera que la vivieron las víctimas de este terrible ataque terrorista, donde perdieron la vida un numeroso grupo de jóvenes.

Comienza con una serie de imágenes  reales tomadas desde varios ángulos por cámaras de seguridad del atentado que perpetuó Anders Breivik, un neo-nazi noruego de 32 años, contra un edificio gubernamental en Oslo. Una vez establecido este preámbulo, la escena se traslada a Utøya, una isla de 520 metros de largo por 330 metros de ancho donde está instalado un campamento de verano de la Liga Juvenil del Partido Laborista Noruego.

En un principio, los jóvenes hablan sobre el atentado de Oslo, ubicado a pocos kilómetros del lago en donde se encuentran. Por sus comentarios, nos damos cuenta de que no tienen claro cuál fue la magnitud del suceso; algunos piensan que fue una explosión de gas. Pero al poco tiempo comienza la pesadilla, se escuchan unos disparos a lo lejos, los jóvenes tardan en reaccionar para darse cuenta de que se trata de una verdadera cacería humana  y que las presas del psicópata asesino son ellos.

Lo asombroso de la película es sin duda la puesta en escena porque se convierte en un inmenso reportaje de guerra, en donde vemos la huida constante de un grupo de jóvenes acorralados en la isla a expensas de un asesino fuertemente armado. Para lograr su cometido, el director Erik Poppe crea un personaje ficticio llamado Kaja (Andrea Berntzen), una joven adolescente que antes del tiroteo se pelea con su hermana Emilie (Elli rhiannon müller osbourne) y ambas toman caminos diferentes. Esto se convierte en el hilo dramático de la película, porque la cámara la sigue todo el tiempo y Kaja, a pesar del miedo que tiene ante el francotirador, se mantiene obsesionada por encontrar a su hermana para protegerla.

Gracias a la búsqueda constante de Emilie, el realizador logra comunicar con su cámara en mano y con la huida incesante del grupo de jóvenes el horror que vivieron esos personajes, haciéndole sentir al espectador los hechos.

Son 72 minutos de un plano secuencia bien ejecutado por el cinefotógrafo Martin Otterbeck que corresponden al tiempo que duró la matanza en la Isla de Utøya, en donde 69 adolecentes murieron, además de las víctimas de la explosión que sumaron 77,  dejando 99 heridos y cientos de jóvenes con trauma psicológico.

La idea de un tirador disfrazado de policía persiguiendo a sus víctimas es bastante escalofriante y, aunado al manejo de la cámara, nos convierte en un adolescente más huyendo del terror para refugiarnos con seres desconocidos que intentan sobrevivir.

Con un a realización vertiginosa que deja una sensación de pánico permanente, la cinta hace una advertencia para que todos tomemos conciencia. Al final aparece en pantalla un letrero que explica :

“La extrema derecha está creciendo cada vez más rápido en Europa y sus grupos terroristas siguen actuando”.

El atentado del siglo fue nominada en el Festival de Berlín 2018 en la Sección oficial de largometrajes y obtuvo el premio por Mejor fotografía. También participó en el Festival de Valladolid – Seminci en la sección oficial.

 

 

 

 

 

 

 

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