por Miguel Mora Vargas

¿Podrás perdonarme? (Can You Ever Forgive Me?, EUA, 2018) es una película dirigida por Marielle Heller basada en las memorias de Lee Israel, una mujer marginada de la literatura que responde con ironía y destreza al mundo fatuo de la comunidad intelectual neoyoquina.

Situada en Manhattan a principios de los años 1990, la historia nos relata la vida cotidiana de Lee Israel (Melissa McCarthy), una escitora fracasada que lucha por sobrevivir en la descomunal metrópolis.

La  directora Marielle Heller se basa en el libro de memorias de Lee Israel Can You Ever Forgive Me?  para construir a la protagonista de su película, logrando retratar un ser olvidado del mundo de las letras que alguna vez fue respetada y reconocida.

La adversidad ha llevado a Israel a refugiarse en actividades poco lucrativas que la mantienen al margen de la vida literaria, pero su trato agresivo y poco amigable la lleva a perder su empleo como redactora de informes para una revista. Acorralada por la situación, busca a su agente editorial para pedirle el anticipo de su próximo libro, petición que es rechazada. Las deudas de Lee se acumulan y la necesidad de encontrar una salida se hace inminente.

Hundida en la frustración, descuelga de la pared de su sala una carta que le escribió Katherine Hepburn y se alista para venderla. Sin proponérselo, Israel encuentra un mercado bastante lucrativo. Al poco tiempo, Lee descubre una carta de Dorothy Parker entre las páginas de un libro y decide agregarle una posdata para hacerla más valiosa.

En un principio, todo va bien, su economía mejora, pero con el tiempo las cosas se complican y Lee es presentada ante las autoridades.

Lo increíble de esta historia es que la escritora Lee Israel de verdad falsificó más de 400 cartas antes de que interviniera el FBI. Además de que el trabajo de Melissa McCarthy en la cinta es verdaderamente notable; las situaciones por las que pasa están bien montadas, logrando que el espectador se llegue a identificar con el personaje a pesar de su carácter áspero y amargado.

Una de las cosas que vale la pena destacar a lo largo del metraje es el estilo fotográfico realizado por Brandon Trost que mantiene una gama de colores tenues para dar uniformidad a la época y de esa manera aportar autenticidad al drama biográfico.

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