por Miguel Mora

Un asunto de familia (Manbiki kazoku, Japón, 2018), del reconocido director japonés Hirokazu Koreeda, narra con gran maestría las relaciones de una familia entrelazada por seres maltratados y abandonados a su suerte.

Situada en un suburbio de Tokio, la película nos muestra con gran destreza cómo una prole de indolentes subsisten mediante pequeños robos. Todo inicia en un supermercado en donde Osamu (Franky Lily) y su hijo Shota (Jyo Kairi) se cuelan por los pasillos para robar mercancía. Por la puesta en escena que plantea Koreeda se entiende que es una rutina bien ensayada por los dos, mientras uno roba el otro lo cubre. Saben cómo tapar la vista a los dependientes de las tiendas sin que puedan atraparlos y está claro que lo hacen para sobrevivir.

Más tarde, de camino a casa, encuentran a la pequeña Yuri (Miyu Sasaki), una niña de cuatro años que llora debajo del balcón de un apartamento. El frío y la inclemencia del lugar hacen que Osamu y Shota lleven a la niña a su casa para calentarla y alimentarla. Una vez establecidos en el diminuto departamento de la abuela Hatsue (Kirin Kiki) se revela la situación de la familia: se trata de un grupo de indigentes que viven a la deriva dentro del lugar y dependen del cheque de seguridad social de la anciana para complementar sus escasos ingresos. Sin embargo, a todos los une un sentimiento de solidaridad para subsistir en un mundo de desigualdad y competencia donde ellos han sido desplazados y condenados a la penuria.

Pronto, la abuela descubre cicatrices y lesiones de abuso en los brazos de la pequeña niña, es evidente que ha sido victima del maltrato de sus padres y por eso escapó de su casa. Lo sorprendente de la situación es que el grupo hacinado en el departamento adopta a la niña, sin darle importancia al tener una boca más que alimentar y por lo tanto una causa más para robar.

No obstante las dificultades, observamos cómo la vida de la familia sigue; sus relaciones están provistas  de afecto y cada miembro del clan tiene una actividad para velar por la comunidad. Osamu trata de conseguir trabajo en una mina sólo para lastimarse y cobrar la incapacidad. Nobuyu (Ando Sakura),  la madre y esposa, roba objetos pequeños de la ropa que limpia en el trabajo para llevarlos a la casa. La hermana menor de Nobuyu, Aki (Matsuoka Mayu), trabaja en un burdel donde simula actos sexuales para satisfacer a sus clientes detrás de espejos.

Pero con el tiempo todo cambia, la madre legítima de Yuri  reporta a su hija como desaparecida, lo que pone en peligro al grupo de menesterosos.

Lo importante de la historia  es presentar  la idea de una familia muy sui generis que se sostiene porque se identifica con sus carencias materiales y afectivas. La cinta pone en tela de juicio los valores y preceptos del capitalismo voraz que acostumbra a marginar a los pobres, sin concederles la posibilidad de alcanzar la felicidad.

Un asunto de familia es una película de personajes magistralmente presentados y dirigidos que encaran una realidad abrumadora para subsistir, siempre desde un punto de vista realista y sin caer en el sentimentalismo. Fotografiada de una manera sobria y eficaz por el cinefotógrafo Ryûto Kondô, la historia fluye sin necesidad de tomas complicadas y efectos ópticos que distraigan la atención del espectador.

Esta película obtuvo numerosos premios y nominaciones entre ellos la Palma de Oro a mejor película en el Festival de Cannes 2018 y fue nominada a los Premios Oscar como mejor película de habla no inglesa. Además, obtuvo la nominación a la mejor película de habla no inglesa en los premios BAFTA y los Globos de Oro.

 

 

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