por Roberto Fco. Ponce

En la década de 1960, durante la segregación racial, existía en Estados Unidos una guía de viaje para que los afroamericanos pudieran visitar de forma segura restaurantes, hoteles y establecimientos. En este libro se inspira la película Green Book: Una amistad sin fronteras (2018), dirigida por Peter Farrelly (Loco por Mary, 1998), que cuenta una anécdota real que vivieron el músico negro Don Shirley (Mahershala Ali) y su chofer Tony Lip (Viggo Mortensen).

Hijo de inmigrantes jamaiquinos, Don Shirley nació en Pensacola, Florida, y tuvo la oportunidad de viajar a Leningrado para estudiar composición musical: es lo que se conoce como un virtuoso del piano. A diferencia de otros afroamericanos, Don es un privilegiado que vive en un lujoso departamento ubicado arriba de la famosa sala de conciertos Carnegie Hall de Manhattan en la ciudad de Nueva York.

Su vida parece el sueño perfecto para alguien de color de la época, sin embargo, ni la fama ni el dinero han podido llenar un hueco que lo aleja de la realidad de miles de afroamericanos en Estados Unidos que viven día a día la exclusión social y un racismo feroz.

Este motivo de búsqueda personal lo lleva a emprender una gira artística con su trío por el sur del territorio estadounidense, para vivir en carne propia la situación y llegar a sentir empatía. Para este largo viaje en carretera y por recomendaciones de gente importante, decide contratar al italoamericano Tony Lip, un jefe de familia que se gana la vida como elemento de seguridad en el club nocturno Copacabana de Nueva York.

Green Book nos sumerge en este contexto en plena segregación racial de una forma seria pero divertida y conmovedora, a través de la increíble relación entre estos dos personajes que en principio parecen de mundos opuestos y sin puntos en común, pero conforme avanza la trama se van descubriendo a sí mismos y terminan por entregarnos enseñanzas dignas de cualquier ser humano.

En las actuaciones de Mahershala Ali y Viggo Mortensen recae todo el peso de la película, quienes forman una mancuerna fenomenal dentro de todo tipo de situaciones que van desde estancias en hoteles de paso, comidas con gente adinerada y charlas de carretera sobre música, el otro eje imperdible que ambientaliza esta gran película.

 

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