por Fausto Ponce

Al igual que sus personajes principales, Titanes es una serie inestable que oscila entre un drama profundo y un melodrama barato. La primera temporada de este programa de DC Comics, disponible en nuestro país por Netflix, apenas alcanza una calificación aprobatoria. Basada en el cómic Teen Titans (1964) —que originalmente reunía a los patiños adolescentes (ayudantes) de súper héroes principales—, Titanes fue creada por Akiva Golsdsman, Geoff Johns, y Greg Berlanti, y gira en torno a un grupo de héroes jovenes liderados por Dick Grayson (el Robin original), que deben unir sus fuerzas para salvar al mundo.

La historia gira, principalmente, sobre una adolescente llamada Rachel Roth (Teagan Croft), una chica que posee una “fuerza en su interior” que le da poderes sobrenaturales y que suele surgir cuando se disgusta.

El padre de Rachel es un demonio, y todo parece indicar que ella es la puerta para traerlo a la Tierra, lo cual desataría un apocalipsis. Rachel, que no conoce su destino, quedará atrapada en medio de una bola de personajes que bien desean matarla o usarla para sus planes malévolos.

Rachel, cuyo alter ego es Raven, también tiene visiones, dentro de las cuales ha podido entrar en contacto con la vida de Dick Grayson (Brenton Thwaites). Por su parte, Dick ha decidido dejar a Batman y a Ciudad Gótica para irse a trabajar como detective con la policía de Detroit; se encuentra un poco desencantado de su mentor y al mismo tiempo, le cuesta trabajo dejar a un lado a su alter ego, personalidad a través de la cual canaliza toda su ira, aunque últimamente la violencia que yace en él amenaza con comerse al mismo Robin.

Al principio de la historia, el destino de Dick se cruzará con el de Rachel, quien ha escapado de su casa ya que es perseguida por un asesino que ya mató a su madre. Rachel necesita respuestas y cree que Dick puede ayudarla.

En un principio, Dick no desea esa responsabilidad sin embargo, poco a poco descubrirá la importancia de ayudar a Rachel, por él y por el bien del mundo.

A estos dos se unirán algunos héroes más, como una alienígena llamada Kory Anders (Anna Diop), conocida por los fans de cómics como Starfire, quien padece de una severa laguna mental, pero cuya clave para superarla se encuentra en la figura de Rachel. También conoceremos a Garfield Logan (Ryan Potter), un adolescente que puede transformarse en tigre; el nuevo Robin (Curran Walters) aparecerá en escena, sin mencionar a una pareja de vigilantes conocidos como Dove (Minka Kelly) y Hawk (Alan Ritchson), y la ex compañera de la mujer maravilla (Conor Leslie). Entre otros…

La serie es bastante irregular, comienza como un drama oscuro y poco a poco se va convirtiendo en un melodrama donde prácticamente todos los personajes involucrados se conducen como si fueran adolesentes atormentados sin capacidad para controlar sus emociones. Lástima puesto que esa oscuridad proyectaba cierta complejidad en los personajes que pudo haberse explotado a fondo.

Por otro lado, hay momentos en que la trama se dispersa un poco entre tanto desplante y el interés de la historia se pierde a menudo. Sin embargo, al final, hay un buen cliffhanger que nos hace considerar darle una segunda oportunidad.

La segunda temporada podría mejorar… ojalá.

 

 

 

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