por Roberto Fco. Ponce

En La Mula (2018) de Clint Eastwood, el viejo lema que dice: “la familia es lo más importante”, parece estar en segundo plano, y sin embargo, esta historia gira entorno a un hogar tradicional de Estados Unidos.

La cinta se basa en la vida real de Leo Earl Sharp (Clint Eastwood), un ex marine y veterano de guerra que encuentra un halo de felicidad trabajando para el Cártel de Sinaloa como mula, sustantivo para referirse a las personas que realizan las entregas de mercancía.

El personaje en el film se llama Earl Stone y representa el regreso de un papel protagónico para Clint Eastwood desde Curvas de la Vida (2012).

Después de su paso por las fuerzas armadas en la Segunda Guerra Mundial, Earl emprende el negocio de su vida como horticultor y florista, especializándose principalmente en el cultivo de lirios, pero que a pesar de su éxito y fama por la creación de flores con sus propias técnicas híbridas, termina sin dinero y en bancarrota.

Con casi 90 años es una figura paterna solitaria y odiada por su familia, incapaz de restablecer el vínculo con su ex esposa Mary (Dianne Wiest) y su hija Iris (Alisson Eastwood).

Por azares del destino, en una fiesta de su nieta Ginny (Taissa Farmiga) —la única de la familia que parece tener fe en él—, conoce a un joven que le ofrece el trabajo de mula, y es aquí cuando comienza la aventura.

Earl Stone, bautizado como El Tata, es tan bueno trasladando mercancía por las carreteras de Estados Unidos que tiene la posibilidad de conocer al líder del Cártel (Andy García) en una fiesta que parece más cubana o caribeña que propiamente mexicana.

Mientras esto sucede, la DEA tiene los ojos puestos sobre esta organización criminal bajo el mando de un agente especial que es interpretado por Lawrence Fishburne (Matrix, 1999) y los agentes Colin Bates (Bradley Cooper) y su pareja (Michael Peña).

La actuación de Clint Eastwood y la de Dianne Wiest son las que valen la pena pues el resto del elenco son elementos que acompañan la trama y que al final de la película quedan olvidados en nuestra memoria.

El personaje de Earl Stone termina por demostrarnos que lejos de lo que pensábamos, la familia siempre estuvo presente en sus decisiones, y logra darle un buen uso a su fortuna, incluso le alcanza el tiempo para hacer las paces con sus seres queridos.

La Mula es una cinta que ofrece un punto de vista “humano” al tema del narcotráfico, desde la perspectiva de un ciudadano estadounidense de la “vieja escuela” que es racista, clasista y muy tradicional, pero que más allá de esto, es un hombre de buen corazón que siempre tiene una enseñanza para la gente que lo rodea.

A sus 88 años Clint Eastwood vuelve a cumplir con un proyecto a la altura de su trayectoria como director, actor y productor en la industria, en un papel como narcotraficante que le permite explorar su siempre espíritu viajero a bordo de una camioneta y por supuesto, escuchando buena música estadounidense.

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