por Fausto Ponce

El nuevo show de comedia liderado por Eugenio Derbez es una gran decepción: luego de chistes vulgares, escatológicos y sexosos es capaz de dejar un mal sabor de boca tan grande, que genera la percepción de que la comedia mexicana se encuentra en un estado verdaderamente patético. El reality LOL: Last One Laughing gira en torno a un grupo de 10 comediantes quienes, encerrados en una habitación, deberán hacer reír a sus compañeros, sin embargo, el que se ría deberá salir del reto.

Cada participante pagó 100 mil pesos por entrar a este concurso, el comediante que quede al último se llevará 1 millón de pesos (aunque Derbez es el juez y anfitrión, decidió poner una cantidad similiar para que el ganador se llevara el millón y no 900 mil pesos). Los concursantes tienen seis horas para superar el reto.

Los participantes son Alex Fernández, Daniel Sosa, El Diablito, Escorpión Dorado, La Chupitos, Manuna, Alexis de Anda, Michelle Rodríguez, Carlos Ballarta y Poncho Borbolla,

El programa es una remake de Hitoshi Matsumoto Presents Documental, un reality en en donde el comediante japonés Hitoshi Matsumoto reunió a 10 comediantes en un cuarto para hacer un experimento bajo las mismas condiciones que su versión mexicana.

Visualmente, Documental tiene una estética propia del documental y cuenta con un mobiliario sobrio, lo cual nos hace sentir que verdaderamente estamos frente a un experimento con un grupo de loquitos; mientras que la versión de Derbez tiene un look tipo Big Brother, con mobiliario colorido, que en conjunto con las acciones de los comediantes seleccionados, nos da la sensación de estar frente a unos sujetos que se dicen comediantes pero que en su mayoría sólo saben tirarse pedos y decir groserías o chistes sexosos para provocar la risa.

A lo largo de sesis capítulos,  LOL es incapaz de ser chistoso. Quizá por momentos encontremos algún chispazo por parte de alguno de los involucrados que, al igual que a los participantes, nos saque una leve sonrisa, misma que desaparecerá de inmediato como si nosotros mismos fuerámos parte del concurso.

La mayoría de los involucrados son ingeniosos, pero la dinámica del show los hace ver con poco talento. Sobresalen Daniel Sosa, Alex Fernández y Escorpión Dorado, aunque de pronto algunos de sus chistes se encuentran cargados de misoginia y vulgaridad, lo cual resulta sumamente desagradable.

LOL es un experimento fallido y desafortunado que está lejos de contribuir de manera positiva a la comedia mexicana.

 

 

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