por Roberto Fco. Ponce

La serie mexicana Diablero es un buen intento por hacer productos diferentes, con agradables ideas y conceptos de terror pero con una ejecución muy poco creíble.

Diablero, disponible en Netflix desde el 21 de diciembre, está inspirada en la novela El diablo me obligó (2011) de Francisco G. Haghenbeck. La serie de televisión se basa en este argumento para presentar a Elvis (Horacio García Rojas) como un diablero de la Ciudad de México, que se gana la vida como caza recompensas atrapando demonios.

Desde niños, Elvis y su hermana Keta (Fátima Molina), aprendieron a distinguir entre el bien y el mal gracias a su padre, quien les enseñó que en este mundo hay dos tipos fuerzas: una buena y una “encabronadamente” mala, es decir, existen ángeles y demonios.

Una noche, Lucía Cruz (Alexa Martín) es atacada en su departamento por un demonio tipo 2 que secuestra a su hija Mariana (Cassandra Iturralde). La pequeña Mariana resulta ser la primogénita del sacerdote Ramiro Ventura (Christopher von Uckermann) —que es por mucho el personaje más chato de todo el reparto—, un cura asustado que busca recuperar a su hija y al que no le crees ni sus chistes.

Este suceso pone en contacto al padre Ramiro con la enfermera Keta y con Elvis, quienes lo ayudan en su aventura por encontrar a Mariana. Para este trabajo echan mano de la medium Nancy (Gisselle Kuri), una chava con habilidades especiales capaz de invitar a los demonios a su cuerpo y quien rápidamente se incorpora al grupo.

La serie narra esta búsqueda por las calles del Valle de México y poco a poco se destapan otros problemas como los vicios del mercado negro, la corrupción de la iglesia y el descubrimiento de mujeres diableras que están secuestrando niños.

Diablero, producida por Morena Films, tiene elementos atractivos de terror con santería, magia y conjuros, que se mezclan durante ocho capítulos con técnicas del Cine Serie B pero sin el sexo, y con el humor de los personajes, siendo este último eslabón el más frágil de toda la propuesta. Los chistes son encajados a la fuerza y están encapsulados en diálogos que rompen con el ritmo de la trama.

Diablero es una serie que ayuda a pasar el rato, pero que en general termina en un intento fallido, así como en la escena en la que el padre Ramiro golpea al demonio más poderoso con un chipote chillón, sí, con ese juguete de plástico que utilizaba el Chapulín Colorado.

Por cierto, la segunda temporada de la serie estará disponible en diciembre del 2019.

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