por Miguel Mora

A pesar de que algunos periodistas y críticos han querido encontrarle similitudes con algunos casos reales, la película Acusada (Argentina, 2018) anuncia claramente: “todo lo que sucederá a continuación es ficción”. Así da inicio el drama judicial y psicológico que dirige Gonzalo Tobal, una historia escrita por él mismo en colaboración con Ulises Porra.

Enclavada en la ciudad de Buenos Aires, la ficción arranca en el interior de la casa de los Dreier, una familia de clase media-alta argentina. En la escena, Dolores Dreier (Lali Espósito) posa al lado de sus padres para una foto que aparecerá en una revista famosa, tratando de difundir la idea de que viven en un mundo ideal.

Toda esa simulación se debe a que Dolores ha sido acusada del brutal asesinato de su mejor amiga, Camila. El caso ha sido expuesto exhaustivamente por los medios y prácticamente no hay nadie cercano al entorno familiar que no esté enterado del escándalo.

La principal prueba en contra de la protagonista es un video en el que aparece teniendo sexo con un joven, y amenazando a su amiga de muerte si alguien llegara a verlo. Aún así, la grabación se viraliza y su autora aparece asesinada: ahí inicia la pesadilla para los Dreier.

Dolores vive enclaustrada, preparándose para el juicio, mientras sus padres fungen como un equipo compacto que la ayuda a entrenarse para su defensa.

Luis Dreier (Leo Sbaraglia), el padre, discute constantemente con su esposa, Betina (Inés Estevez) sobre lo que se debe y lo que no se debe hacer. La familia ha gastado prácticamente hasta el último centavo para poder pagar al abogado defensor, Ignacio Larocca (Daniel Fanego).

El tiempo pasa mientras vemos cómo Dolores repasa la versión del testimonio que presentará ante la corte bajo la tutela y la observación de su abogado, cada palabra y cada gesto cuentan, y si ella se sale del libreto, pondrá en riesgo la operación de rescate que se ha planeado para ella con tanto cuidado.

La película viaja entre el thriller psicológico y el melodrama familiar, porque más que mostrarnos el juicio completo, el director Gonzalo Tobal se concentra en retratar la descomposición familiar y el perverso comportamiento de los medios sensacionalistas.

Este viaje a la reconstrucción de los hechos está apoyado por algunos flashbacks que van bosquejando algunas imágenes de lo que Dolores recuerda de aquella noche trágica.

A diferencia de otros thrillers judiciales, esta cinta no busca llegar a la verdad a través de los enfrentamientos entre el abogado defensor y el fiscal (Gerardo Romano), sino mostrarnos paso por paso  la transformación de la protagonista y el mundo que la rodea.

Es curioso cómo todo se vuelve una guerra de puestas en escena, y parte de la estrategia para que Dolores pueda librar la cárcel es aparecer en un programa de la televisión local con el conocido presentador Mario Elmo (Gael García Bernal) donde tendrá la oportunidad de convencer al auditorio de su historia. Pero más que demostrar su inocencia, la cinta busca plantear suficientes dudas para demostrar que Dolores no es culpable del asesinato.

Acusada es una cinta que cumple su cometido: entretener. Al final, aunque el realizador Tobal deja una puerta abierta a la imaginación del espectador, logra un trabajo convincente y, en definitiva, es una película recomendable, bien realizada que mantiene la atención del público.

La cinta fue seleccionada para participar en la 75° edición del Festival Internacional de Venecia 2018 en la sección oficial y también participó en el Festival Internacional de cine de Toronto 2018.

 

 

 

 

 

0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *