por Daniel Villamil

Luego de un cameo en Batman vs Superman: El origen de la justicia y de luchar junto a los otros superhéroes de DC Comics en la poco exitosa La Liga de la Justicia  llegó el momento de que Arthur Curry (Jason Momoa), mejor conocido como Aquaman, protagonice su propia película.
Afortunadamente para esta aventura, Aquaman no está solo ya que cuenta con el apoyo de Mera (Amber Heard) —a quien también conocimos en La Liga de la Justicia—, y Vulko (Willem Dafoe), quienes serán de gran ayuda para que Arthur pueda reclamar su legitimo derecho al trono de Atlantis, mientras intenta detener una inminente guerra entre el reino marino y la superficie, orquestada por su medio hermano el rey Orm (Patrick Wilson).

A la par, conoceremos cómo inició el romance entre Tom Curry (Temura Morrison) y la reina Atlanna (Nicole Kidman), los padres de Aquaman.

Al ser uno de los personajes mas conocidos de DC Comics, Warner Bros asignó la difícil tarea de dirigir la película a uno de sus directores favoritos: James Wan, quien además de haber trabajado en las exitosas franquicias Saw, Insidious y Rápido y furioso, además de ser uno de los responsables del exitosísimo universo de El conjuro.

Aquaman (EU-2018) parece ser el resultado de meter a la licuadora a Game of Thrones, Indiana Jones, Star Wars, Fast and the Furious, Harry Potter, la paleta de colores de las cintas de Marvel, y la ya clásica fórmula de película de origen de superhéroe.

Por otro lado, Wan trata de alejarse lo más posible del estilo marcado por las películas anteriores de DC, lo cual es entendible ante la pobre recepción que han tenido; el problema con esta decisión es que Warner pierde otra oportunidad para fortalecer su intento de universo compartido como lo pretendía hacer con el lanzamiento de El hombre de acero.

En Aquaman, apenas se hace una referencia a los eventos ocurridos en La Liga de la Justicia; incluso la forma en que los personajes se comunican bajo el agua, no tiene nada que ver con lo presentado en dicha cinta. Y el momento en el que se podría hacer mención a la cinta anterior, convenientemente nadie parece recordarla, ni Arthur ni los presentadores de noticias. Y peor aun, el ejercito de Atlantis podría haber derrotado con facilidad a Steppenwolf, sin ayuda de Batman y compañía.

Otro punto en contra son las inconsistencias del guion, por ejemplo los soldados de Atlantis portan armaduras dignas de las tropas imperiales de Darth Vader, las cuales en lugar de oxigeno, cuentan con agua para que los soldados puedan sobrevivir en la superficie. Conceptual y visualmente la idea funciona muy bien, el problema es que la escena de persecución en Italia, no tiene razón de ser, pues Mera posee el poder de manipular el agua, por lo que podría haberlos derrotado de inmediato y sin ningún esfuerzo, haciendo lo mismo que hace con las botellas de vino al final de la secuencia. Ya ni hablar de los malos diálogos o de los chistes forzados.

Afortunadamente el carisma de Momoa y la química que tiene con Heard, hacen que las mas de dos horas que dura la película, no se sientan como si estuviéramos bajo el agua.

En un claro esfuerzo por no ser otro fracaso para DC y Warner, Wan toma elementos de las sagas ya mencionadas, esperando agradar a la mayoría del público, logrando un gran espectáculo visual, pero carente de una voz propia, con lo que si bien es probable que tenga un éxito comercial, no está cerca de emular el arraigo, ya no digamos de los Avengers, si no ya de perdida de Guardianes de la galaxia.

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