por Miguel Mora

Bayoneta (México-Finlandia, 2018) es una película dirigida por Kyzza Terrazas, escrita en colaboración con Rodrigo Marquez-Tizano, nos habla de un boxeador traumado por un suceso trágico de su pasado. Un drama épico como muchos otros inscritos en el mundo del boxeo, ese es el ambiente en el que el realizador Terrazas  plantea su historia  para contar su segundo largometraje de ficción.

Todo comienza en el interior de un vestidor en donde se escuchan a lo lejos los gritos y abucheos de la multitud alrededor del cuadrilátero. Frente al espejo, Miguel Galindez, boxeador tijuanense conocido como “Bayoneta” (Luis Gerardo Méndez), llora y se lamenta sin justificación aparente, tiene el rostro y el pecho con marcas de sangre, para todos es evidente que el campeón ha sufrido un tropiezo en su carrera.

Tiempo después, el púgil se reubica auto-exiliado a miles de kilómetros de distancia como entrenador en un gimnasio en Turku, una ciudad finlandesa alejada del resto del mundo.

Miguel Galindez  “Bayoneta”, es un ser solitario que vaga por las noches bebiendo  en medio de la nieve. Por medio de llamadas telefónicas que sostiene desde su sombrío departamento, descubrimos parte de su pasado. Constantemente intenta comunicarse con su esposa y una hija adolescente que abandonó cuatro años antes.

Los días transcurren en medio de una sórdida desolación en donde el protagonista sólo comparte los momentos de entrenamiento con un viejo conocido, el coach Denis (Brontis Jodorowsky). Aunque Miguel sólo quiere recuperar fuerzas y tener dinero suficiente para regresar junto con su familia, las condiciones no lo ayudan.

En medio de esta soledad, sostiene una relación con Sarita (Laura Birn), una camarera que oculta un trauma sentimental relacionado con el boxeo. De pronto todo parece juntarse y la situación se vuelve crítica. El dueño del gimnasio se ve obligado a hipotecar el lugar y aplazar el pago de sus empleados. A “Bayoneta” no le queda otra opción para reunir dinero que subir al ring de nuevo, luchar contra sus traumas y enfrentar la vida de nuevo.

Si bien es cierto que la película trata sobre la vida de un boxeador, la cinta tiene pocas escenas de box, es más bien una historia intimista la que nos presenta Kyzza Terrazas, en donde la información va siendo dosificada a cuenta gotas por el director y esto hace que a ratos se vuelva un poco densa la historia, alejando al público del personaje principal.

Por otra parte, las historias de las peleas de box en el cine mexicano son algo difícil de superar, porque desde la época de Pepe “El Toro” (México, 1953), Campeón sin corona (México, 1953), y  Nocaut (México, 1984), las  tragedias de los púgiles mexicanos  han sido registradas con suficiente maestría por varios cineastas con reconocidos  méritos dentro del cine nacional.

Sin embargo, Bayoneta no desmerita, logra su cometido y, por primera vez, Luis Gerardo Méndez se puede alejar del personaje sangrón con acento norteño que lo llevó a la fama.

Dentro de los aciertos de la película está el haberse desplazado hasta Finlandia para filmar, porque tanto los paisajes como el entorno en general contribuyen en la construcción de una atmósfera desoladora en donde el personaje de Miguel Galindez, alias “Bayoneta”, se puede desenvolver muy bien y alcanzar el tono de credibilidad que requiere la historia.

Por su parte, la fotografía, a cargo de Guillermo Garza, no desmerita ante la historia, logrando momentos íntimos correctos en donde el manejo de los contrastes ayuda a acentuar el drama.

Bayoneta se estrenó en el pasado Festival Internacional de Cine de Morelia y en el Festival de Cine en Roma, con críticas favorables.

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