por Alberto Morales

Animales fantásticos: los crímenes de Grindelwald (Reino Unido, EU, 2018), la nueva entrega de la franquicia creada por JK Rowling es una delicia visual sustentada en un argumento interesante y actual (a pesar de estar situada en 1927).

Eso sí, hay que advertir que la trama puede resultar difícil de entender para aquellos que no son seguidores de la saga original o conocedores del universo mágico que la escritora británica ha creado para desarrollar sus historias.

En esta aventura, Newt Scamander (Eddie Redmayne), nuestro nuevo mago favorito, nos muestra la historia que se dio en el pasado entre él y Leta Lestrange (Zoë Kravitz), una antigua compañera de colegio que ahora está por casarse con Theseus (Callum Turner),  hermano de Newt.

Mientras tanto, Newt intenta reiniciar sus viajes alrededor del mundo para continuar la escritura de su libro.

Para sorpresa de muchos, Creedence (Ezra Miller) ha sobrevivido a los eventos del subterráneo en Nueva York y ahora se encuentra en París en busca de su familia biológica. También Gellert Grindelwald (Johnny Depp), tras haber escapado de los departamentos de seguridad mágica, está en París, donde  intenta recuperar la confianza del oscurial para hacerse con la poderosa magia que contiene el cuerpo de Creedence, pues, según él, sólo con eso podrá acabar con el gran Albus Dumbledore (Jude Law).

A la historia central se van añadiendo nuevas tramas a lo largo de los 120 minutos del largometraje, como la historia de Leta Lestrange y su familia, y una profecía que vuelve a Creedence el nuevo centro de atención tanto para Grindelwald como para el ministerio de magia británico.

Mientras Gellert reúne a los magos fanáticos de la pureza de sangre de todo Europa en París, Newt y Tina (Katherine Waterston) tratan de encontrar la verdadera identidad y el origen biológico de Creedence, de quien se cuentan historias diversas, y de quien se cree que es un mago de sangre pura demasiado importante.

Albus Dumbledore nos deja saber las razones de la negativa de participar en la caza del mago tenebroso al tiempo que la relación entre Newt y Tina se torna tensa.

Al final, la historia termina siendo o muy cautivadora o extremadamente pesada, todo dependerá del gusto que tenga el espectador por el mundo mágico de JK Rowling.

Lo cierto es que la cinta trata de contar demasiadas cosas en poco tiempo, y, al igual que Harry Potter y el prisionero de Azkabán (2004) y Harry Potter y el cáliz de fuego (2005), Animales fantásticos: los crímenes de Grindelwald introduce una gran cantidad de historias y personajes tan interesantes y complejos, como a los que Rowling nos tiene acostumbrados, pero escribir un guion no es lo mismo que desarrollar una novela, por lo que es evidente que a Rowling—quien ha adaptado los dos primeros guiones de Animales fantásticos— le falta tiempo para desarrollar la historia por completo.

Eso sí, nos deja enganchados y sorprendidos con un giro de tuerca inesperado, gracias al cual salimos del cine pensando en las habilidades e importancia de Creedence.

Los fans de la saga ya esperamos con ansias la tercera entrega de Animales fantásticos, que, según noticias preliminares, tendrá lugar el 20 de noviembre de 2020.

20-20-20 suena mágico, ya lo veremos.

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