por José Noé Mercado

Stan Lee es el artífice de una estirpe de superhéroes contemporáneos que más allá de sus poderes encuentran resonancia y empatía en la naturaleza humana. No es azaroso ni gratuito que los filmes basados en sus creaciones hayan generado más de 24 mil millones de dólares, o que entre sus admiradores se encontraran personalidades como Federico Fellini, Ronald Reagan o George R.R. Martin.

El deceso lamentable, que puso fin a largos periodos de enfermedad, depresión por la pérdida en 2017 de Joan, su esposa por más de 70 años y supuestos abusos como adulto mayor de parte de su hija Joan Celia Lee —justo la encargada de anunciar la noticia de la muerte—, ha sido una ocasión propicia para reparar en la cronología de su labor visionaria, tanto como para recordar algunos de sus personajes emblemáticos.

Spiderman

El Hombre Araña era el gran favorito de Stan Lee, como le queda claro a mucho de sus fanáticos. El arácnido rompió, en muchos sentidos, los paradigmas de los superhéroes, al tratarse de un adolescente típico de cualquier vecindario.

Un chico, además, introvertido, huérfano, al amparo de sus tíos. Un nerd nervioso ante el sexo opuesto y consumidor de cómics, sólo distinto pero especial por la picadura de una araña. El muchacho creció ocultando su identidad heroica, llegó a la universidad, al ámbito laboral y logró sostener una relación con la bella Mary Jane.

La identificación con el amplio público fue inmediata y sólida. De Peter Parker —y de su tío Ben— aprendió que todo gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Iron Man

Otro personaje entrañable, principalmente en su renovada línea argumental. En un inicio, Tony Stark era un multimillonario ingeniero que heredó de la familia que lo adoptó el negocio de la producción de artefactos y tecnología para combatir los peligros ocultos en la Guerra Fría. Cuando fue secuestrado y se le obligó a fabricar armamento para beneficio de sus captores, Tony en realidad diseñó su armadura de acero al que podría adaptar las innovaciones tecnológicas que iría desarrollando en su industria. Perseguía comunistas, que eran considerados una amenaza real en esos años de tensión para el gobierno estadounidense.

Con menos carga propagandística, Iron Man renovó sus objetivos de la mano de Lee, para proteger a la humanidad de peligros más contemporáneos y universales como el terrorismo o la devastación ecológica. Solo y como integrante de los Avengers, el hombre de acero se convirtió en un popular superhéroe de humor ácido infaltable, en un mentor generoso de generaciones más jóvenes, que debe controlar, por cierto, sus ataques de ansiedad. En años recientes, la carismática interpretación de Robert Downey Jr. lo ha vuelto un auténtico ícono en el cine.

X-Men

Otro punto referencial en la creatividad de Stan Lee se encuentra en los X-Men, seres con cualidades distintas a las humanas, mutantes, entre quienes destaca el aguerrido Wolverine con su capacidad de regeneración, el villano pero protector de mutantes Magneto o Charles Xavier, no sólo un poderoso penetrador de la mente, sino también un invaluable conciliador entre el mundo mutante y el humano gracias a su enseñanza académica para los jóvenes talentos, que en buena medida representan a las minorías torturadas, perseguidas, cazadas de una sociedad y la válida lucha de sus agendas.

Hay quienes han visto en el sueño de Xavier el ideal mismo de Martin Luther King, lo que no es un asunto menor para las condiciones sociopolíticas actuales.

Black Panther

Protector de Wakanda, también se inscribe en ese proceso de reivindicación de grupos marginados, como la propia raza negra, al tener él mismo esa tez, algo no visto hasta entonces entre superhéroes.

Hulk

Es la magnética, verde y musculosa puesta en escena de una personalidad esquizofrénica contrastante; la del brillante pero apocado doctor Bruce Banner, quien a causa de un accidente nuclear adquiere esa posibilidad de transformarse en una fiera irritable y sulfurosa que en no pocas ocasiones estalla incluso contra sus compañeros Avengers. Lee, de cierta forma, se identificaba en esa recreación nuevamente codificada del Doctor Jekyll y el Señor Hyde.

Los 4 Fantásticos y Doctor Strange

La lista de personajes de Stan Lee —desarrollados casi siempre en conjunto con Steve Ditko o Jack Kirby— es amplia y sintoniza en múltiples formas con psicologías y gustos diversos de sus seguidores y en general de los seres humanos, lo que les convierte en un rico y complejo entramado mitológico moderno.

Ahí están Los 4 Fantásticos —una suerte de familia disfuncional pero amorosa— expuestos a rayos cósmicos en una misión científica o el Doctor Strange y su invaluable protección de la Tierra ante posibles hechizos y fuerzas místicas, entre muchos otros más.

Y por último… Stan Lee

Aunque, sin duda, el personaje favorito de los fanáticos de ese universo de superhéroes es el mismo Stan Lee, ya que, como creador, también supo incluirse en sus historias.

Tiene sentido.

Ahí donde el espectador común, no iniciado, sólo encuentra innumerables y anecdóticos cameos, los estudiosos más enterados de su mitología lo identifican como un Vigilante. Como uno de esos observadores de origen extraterrestre que miran el acontecer del mundo, que en ocasiones lo narran, sin interferir de manera directa en él. Aunque todos los habitantes del cosmos, aun sin saberlo, a veces reciben su ayuda. Apreciarlo en Los Guardianes de la Galaxia conversando con los Vigilantes refuerzan esa teoría.

En todo caso, Stan Lee tiene todas las características para ser considerado no sólo un personaje de sus cómics y películas, sino como un auténtico superhéroe que ha salvado de malos momentos, de lo ordinario, de la cotidianeidad misma, a quienes se acercan a su universo. Uno en el que es posible que los buenos logren ganar y vencer a las fuerzas oscuras, ya sea solos o en equipo. Incluso, en ciertos casos, aliados con el mal. Como en la vida misma. De ser así, nos seguirá vigilando.

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