por Leonardo Ponce

Con la creciente aceptación del español y de la cultura latina en el mainstream del pop en Estados Unidos, uno se pregunta cuál podría ser el siguiente paso en términos de innovación. El ganador del grammy y ex juez de American idol, Randy Jackson afirma que ese nuevo paso es la méxico-americana Sammi Sanchez.

La joven cantante, compositora y aspirante a actriz creció escuchando a celebridades como Selena y JLo, ambas principales exponentes de la cultura chicana en Estados Unidos. Y las admiraba porque compartían un vínculo importante: las tres son latinas que crecieron en Estados Unidos.

La música de Sammi es esencialmente pop pero el giro es que incorpora frases en español. En una industria en la que el idioma español ha ido ganando terreno esto puede parecer como poca cosa, pero hay un ángulo interesante aquí, ya que existen artistas latinos sonando en un mercado dominado por música en inglés y existen artistas pop haciendo colaboraciones con artistas latinos lo cual nos deja un nicho no explorado: Artistas pop cantando en inglés y español o spanglish. Ahí es donde entra Sammi Sanchez.

Su más reciente canción, “Down Girl” —una colaboración con Alex Aiono—, es un track con todos los elementos de un hit, una especie de Rihanna meets J Balvin que bien podría sonar en cualquier antro de moda pero que por alguna razón nadie ha escuchado aún.

Tal vez sea muy pronto para predecir qué dirección tomará esta naciente estrella pop de apenas 20 años. Y con apenas seis canciones en Spotify uno se pregunta: ¿Será una mega estrella pop estadounidense o una pionera en el pop en spanglish? Algo claro es que existe la oportundiad de lograr algo grande. Basta con echarse un clavado a ver sus primeros videos en youtube para comprobar que canta muy bien y tiene un gran carisma.

El ángulo artístico en el cual parece ir su carrera es inteligente pero se mueve sobre una cuerda floja. Jugar con la idea de una norteamericana que utiliza a la cultura latina para conectar con las nuevas generaciones podría ser una mina de oro o un cohete que se ceba, y el problema central es un asunto de autenticidad. A lo largo de la historia hemos visto a proyectos fabricados entregar un one hit wonder para luego desaparecer en el anonimato.

Claro, uno puede fabricar a un artista basándose en las tendencias de lo que es popular (y en el mejor de los casos lograrlo), pero no hay ningún producto plástico que supere la prueba del tiempo. Es decir, Rihanna, Lady Gaga o Beyoncé tuvieron que comprobar una y otra vez que eran artistas completas y que no se iban a ir a ningún lado porque tenían algo que decir.

Sammi Sanchez se encuentra con un reto muy complicado, primero es lograr un éxito comercial importante y después comprobar que su éxito es merecido. La pregunta pertinente es: ¿Tiene algo que decir?

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