Colette: una escritora que dejó de ser fantasma

por Miguel Mora Vargas

Para aquellos que creen en el destino, les recomiendo que no se pierdan Colette (Reino Unido, 2018), una película basada en la vida de una de las escritoras más importantes y prolíferas de Francia a principios del siglo XX.  La cinta, dirigida por Wash Westmoreland, con un guion escrito por él mismo en colaboración con Richard Glatzer y Rebecca Lenkiewicz, cuenta la historia de Sidonie-Gabrielle “Gaby” Colette.

La narración comienza en 1892, en un ambiente rural de Francia antes de que Colette (Keira Knightley) cumpla 20 años y se case con el excéntrico escritor y empresario Henry Gauthier-Villas, alias Willy (Dominic West), quien es catorce años mayor que ella. En una serie de escenas cortas, nos enteramos de los cortejos de Willy hacia Colette que culminan en un casamiento exprés para luego trasladarse a vivir juntos a París.

De pronto,  la “indefensa” chica de campo se encuentra imbuida en un mundo artístico que desconoce y descubre que se casó con un “empresario” de la industria literaria que utiliza su nombre como marca al amparo de escritores fantasmas que él mismo contrata para publicar novelas en su nombre y así aprovechar su relativa fama.

El departamento en el que viven es una fábrica de literatura bajo el nombre y mando de Willy.  Pero la vida lujosa que llevan se acaba pronto porque el pseudoescritor se queda sin escritores fantasmas. Este momento circunstancial marca la vida de la pareja.Willy, al verse en aprietos, voltea su atención hacia su mujer y la induce a escribir, con la condición de que lo que escriba se publicará bajo el nombre de él,  y es así como surge el personaje de Claudine por medio del cual Colette expresará lo que ve y siente.

Sorprendentemente, el primer libro se convierte en un éxito. La forma de narrar de la mujer impacta la vida parisina del momento, y en poco tiempo Colette y Willy se convierten en la primera pareja de famosos de la época moderna en La Ciudad Luz.

Pero la fama tiene un precio, Willy no sólo obliga a Colette a escribir, sino que la incita para que tenga relaciones extra maritales y las plasme en sus libros, llegando a encerrarla en una habitación hasta que produzca las páginas necesarias.

El resultado de todos estos manipuleos se reflejan en el éxito de sus novelas, entre otras cosas porque Colette era bisexual y a lo largo de su vida mantuvo relaciones con varias mujeres, aspecto que reflejó en su obra y que, por supuesto, escandalizó a los puritanos, pero también encantó a muchos de sus lectores.

En resumen, la  narración de la cinta se centra en la relación de Colette con Willy y todo lo que conlleva: el amor, el trabajo, la explotación, el abuso, las traiciones y, finalmente, su emancipación.

Una vez alcanzado el estrellato con sus novelas, Colette exige que aparezca su nombre como autora, cuestión que tensa la relación con Willy. Pero lo más importante es que los vínculos conyugales  comienzan a aflojarse y la protagonista establece una relación sentimental con Missy, a.k.a. Mathilde de Morny (Denise Gough), una mujer de la nobleza rusa con ideas libres que viste de hombre. Esta unión le da fuerzas a Colette para zafarse del yugo de Willy y conseguir el reconocimiento del público.

Colette fue escritora, guionista y periodista. También aprendió a bailar y llegó a actuar como bailarina de cabaret y en revistas musicales, además, llegó a ser presidente de la Academia Goncourt entre 1949 y 1954; fue condecorada con la Legión de Honor y  ha sido la única escritora francesa que ha recibido un funeral de Estado.

El director Wash Westmoreland se centra en contar la historia de Colette basándose en el despertar creativo de esta fecunda escritora en París, un lugar propicio para que se desarrollara su talento. La fotografía, a cargo de Giles Nuttgens, es preciosista y a ratos pareciera que estamos viendo un cuadro de Matisse o de Toulouse-Lautrec en viñetas de los interiores de la vida parisina.

Colette es una biografía de corte comercial bien realizada que seguramente se enfila para ser nominada a los premios Óscar.

 

 

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