La buena esposa: una mujer que esconde su taleto

por Miguel Mora Vargas

Cuando tu destino depende de una llamada, pasas  horas junto al teléfono, duermes a su lado en espera de que suene y cuando por fin suena en la madrugada, los segundos antes de recibir la noticia deseada son vitales, así comienza la última entrega del cineasta de origen sueco Björn Runge, La buena esposa (The Wife, Reino Unido, EU, Suecia, 2017).

La buena esposa es una película basada en la novela homónima de Meg Wolitzer. Escrita por Jane Anderson y dirigida por Björn Runge, cuenta un drama inserto en la literatura que tiene como punto de partida el “triunfo profesional” de un escritor al obtener el Premio Nobel.

Ubicada en 1992 en la costa de Connecticut, la historia arranca en la víspera de una llamada telefónica que le hará saber a Joe Castleman (Jonathan Pryce) que ha sido merecedor del Premio Nobel de Literatura. Su mujer, Joan Castleman (Glenn Close ), una buena esposa que lleva cuarenta años sacrificando sus sueños para lograr mantener la supervivencia del matrimonio,  permanece a su lado apoyándolo emocionalmente.

La noticia del premio cae como algo esperado, pero de inmediato hay dos tipos de reacción dentro de la pareja, por un lado, el laureado escritor no desaprovecha el momento para captar la atención y los elogios de la gente; en cambio Joan se muestra reservada, oculta bajo la sombra de su esposo, con una actitud contenida, sin  alterarse.

En breve, el matrimonio junto con su hijo David (Max Irons), quien aspira a convertirse en escritor y contar con la aprobación de su padre, se embarcan rumbo a Estocolmo para participar en todas las formalidades previas a recibir el galardón.

Poco a poco, se descubre que las cosas no van bien entre la pareja, Joan requiere de su espacio y prefiere alejarse de todas las  formalidades por las que tiene que pasar el matrimonio, salen a flote rencores y resentimientos de los cuales Joe no se percata  por estar instalado en la gloria.

Es a través de  flashbacks como el realizador Runge, nos pone en contexto para entender la relación que han sostenido los protagonistas por más de tres décadas. En estos retrocesos en el tiempo descubrimos  que Joan también es escritora, pero no logró un espacio en el mundo de la literatura por ser mujer y tuvo que sacrificarse asumiendo el papel de “la buena esposa” y algo más.

Por su parte, Joe ha sido un hombre pusilánime, incapaz de reconocer sus limitaciones y el talento que le aporta su mujer para lograr ser considerado el mejor escritor estadunidense  de su generación, además de haberle sido infiel en numerosas ocasiones.

Si bien el vínculo entre los dos es tóxico, no es fácil de destruir, porque a lo largo del tiempo, ella se  ha acostumbrado a anticiparse a las necesidades de su marido y las satisface antes de que él se dé cuenta, creando una relación codependiente que sirvió  para allanar el camino hacia el triunfo profesional de Joe Castleman.

El Premio Nobel se convierte en el catalizador  para que la esposa enfrente problemas de antaño, provocando una ira contenida que desata su desprecio por la farsa que han mantenido durante años.

Aunado a esto,, un escritor llamado Nathaniel Bone (Christian Slater) encargado de escribir una biografía –no autorizada– de su esposo, la acosa constantemente hasta lograr una catarsis dentro de ella que provoca el desencanto y el enfrentamiento de la pareja el mismo día de la entrega del premio.

La buena esposa es una película bien realizada, sin sobresaltos que apuesta en todo momento a las actuaciones de Glenn Close y Jonathan Pryce. Una cinta de corte comercial con un final trágico pero hollywoodense. Está claro que en ningún momento Björn Runge arriesga la estructura de la historia para incursionar en una narrativa experimental más  ágil, en ese sentido es muy cauteloso y disciplinado.

Por su parte, el fotógrafo Ulf Brantas cumple con su trabajo apoyando con imágenes sobrias que dan una coherencia visual al drama cinematográfico, propiciando que los actores se luzcan y sean el único centro de atención.

La  película se estrenó en el Festival de Cine Internacional de Toronto 2017  y clausuró la 65 edición del Festival de Cine de San Sebastián.

Una cinta recomendable para los  amantes de las buenas actuaciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

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