Las reglas del todo: reseña

por Miguel Mora

El mundo naíf de una niña de 10 años es el punto de partida que utiliza el multiartista Kim Hiorthøy para mostrarnos una serie de pensamientos etéreos que cursan por la mente de este personaje, el cual empieza a abandonar la infancia.

Las reglas del todo (The Rules for Everything, Noruega-2017), ópera prima de Kim Hiorthøy —reconocido fotógrafo, músico e ilustrador noruego—, presenta una historia con toques surrealistas escrita por él e Ilse Ghekiere.

Contada desde el punto de vista de Strom (Tindra Hillestad Pack), una pequeña niña que enfrenta la muerte de su padre, la trama gira alrededor de la búsqueda que hace la protagonista para encontrar el sentido de la vida mientras reflexiona sobre la existencia. La forma de esbozar la interpretación de la realidad es a través de las reglas que la propia sociedad ha dictado.

El detonador de todas estas especulaciones es un extraño accidente en donde su padre y su amante pierden la vida. A partir de ahí, Strom intenta descubrir cómo se conecta todo, desde la esencia de la naturaleza formada por los átomos hasta la complejidad de la vida humana.

A lo anterior habrá que añadir los sentimientos de Agnes (Natalie Press ), madre de Strom, que también ha sufrido la pérdida, pero a pesar de estar unidas en el mismo duelo, las dos viven desconectadas.

Agnes vive ensimismada en su trabajo como directora de películas educativas y comerciales, sin atender a su propia hija, y busca refugio en la superación personal, guiada por Hrovje (Pavle Heidler), un experto en la materia.

Al contrario de su madre, Strom sí reacciona, y es a través de una avalancha de preguntas y respuestas que establece sus propias reglas, las cuales le permiten reconciliarse con la muerte, logrando dar cierto orden al mundo caótico que enfrenta.

Esta fuerza que impulsa a la protagonista la lleva a encontrarse con su maestra de la escuela (Ingrid Olava), quien le aconseja a ver la película: El séptimo sello (Suecia, 1957) de Bergman, como un tipo de terapia frente al fenómeno de la muerte. Strom encuentra en la película un catalizador para encarnar a la muerte cubierta con un manto negro en una obra de teatro escolar y así liberar el vacío que es parte del peso que lleva encima.

La cinta redunda en hacer un catálogo para la existencia, al tiempo que encuentra a las reglas de subsistencia para asumir las consecuencias.

Si bien la película no es rotunda, sí plantea un camino para seguir adelante con la vida, con cuestionamientos interesantes apoyados por las actuaciones de Natalie Press y de Tindra Hillestad Parck, que son muy buenas.

No obstante, la profundidad reflexiva vuelve la narrativa pesada y a veces puede llegar a aburrir al espectador. Pero también hay que reconocer que llega a manejar un sentido del humor que en ocasiones funciona en beneficio de la historia dándole a la audiencia la posibilidad de reconectarse con la película.

Las reglas del todo está realizada dentro del formato tradicional de cine, que es el académico 1.37, con la fotografía a cargo de Øystein Mamen. Ésta se sale de los formatos comerciales, para insertarse en el cine de propuesta y de búsqueda. Con sus encuadres a los rostros y objetos logra una atmósfera visual de orfandad que apoya la intención de Hiorthøy al presentar una historia ingenua y entrañable, bien interpretada.

La película obtuvo los premios: Amanda a la mejor actriz en un papel de apoyo, y el Premio Amanda a la mejor fotografía en el Festival Internacional de Cine de Noruega en Haugesund.

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