Reseña del cómic The adventures of John Blake: Mistery of the ship ghost de Philip Pullman

por Concepción Moreno

El inglés Philip Pullman es el gran autor para jóvenes lectores de nuestros días. En los años 90, un poco ensombrecida por el éxito de Harry Potter, creó una trilogía fantástica que no tiene par: La materia oscura, historia que mezcla aventuras con críticas al cristianismo y física cuántica.

Desde entonces Pullman ha escrito varias series de libros. Cuentos de hadas, como él los llama, pero también historias de largo aliento que se leen con facilidad y emoción. Solo cuando uno las ha terminado se da cuenta, con efecto retardado, de la maravilla que ha leído. Sus libros no se caen de las manos, son excitantes page-turners que dan ganas de releer al momento en que se les ha terminado.

Con esto quiero decir que la pluma de Pullman no solo es poderosa, también es flexible, casi tanto como la de Neil Gaiman (otro autor inglés que no hay que perderse). Puede ir en varios formatos: teatro, radio, y ahora en cómic.

El libro más reciente de Pullman es, precisamente, un cómic: The adventures of John Blake: Mistery of the ghost ship (Scholastic), todavía sin versión en español.

Ilustrado por Fred Forham, el cómic sigue las peripecias de John Blake, un prodigio adolescente capaz de resolver los problemas matemáticos más complejos. El barco fantasma al que se refiere el título es el Mary Alice, una embarcación que recoge a náufragos de diferentes épocas del mundo. Así como hay pasajeros de la antigua Roma, también los hay del siglo XXI. El barco, pues, viaja no solo en el mar, también en el tiempo, dos dimensiones diferentes.

John, obligado a permanecer a bordo del barco fantasma, recoge a Serena, una muchacha de su edad, australiana, que se cayó del yate de sus padres. ¿Podrá John ayudarla a regresar a casa o compartirá el destino de paria atemporal de John?

Los marineros de todas las eras le temen al barco fantasma. “No lo mires a los ojos”, es el mantra que los navegantes repiten para no encontrarse con él. Se refieren a los ojos de John, que pueden hechizar y convertir a quien lo mira también en un fantasma. O eso creen los marineros.

La trama no es lineal ni sencilla, pero sí muy entretenida. Incluye la historia de un magnate- Carlos Dahlberg, un villano magnífico que por razones que no revelaré quiere destruir a John y su barco- de las telecomunicaciones que quiere hacerse del control del mundo entero y varias intervenciones del Servicio Secreto inglés.

Si hay que comparar John Blake con alguna otra novela gráfica se le podría acercar a los trabajos de Alan Moore, llenos de subtramas y experimentación. El trabajo de Fordham es espectacular dándole vida a las palabras de Philip Pullman.

El cómic promete convertirse en una serie que todo aficionado a las historietas no debe dejar pasar. Es una lectura para adolescentes que también los adultos disfrutarán.

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