“El reencuentro”: reseña

por Miguel Mora

La reaparición de un personaje que marcó tu pasado puede causar alteraciones internas en tu comportamiento, tu estructura moral y la personalidad del individuo que encarnas. Ese es el caso de Claire (Catherine Fort), protagonista de El reencuentro (Sage femme, Francia 2017), película dirigida por Martin Provst en donde nos presenta a una mujer abocada a su trabajo como partera en una clínica de maternidad que está próxima a ser clausurada.

La vida de Claire es monótona,  pero ordenada y con momentos de grandes satisfacciones, nos da la impresión de que es una mujer que puede con todo lo que la rodea. Aun así, se muestra impactada cuando su hijo le anuncia que pronto será abuela. Sin embargo, Claire se sobrepone a la noticia mientras empieza a entablar una nueva relación con un vecino de la campiña (Olivier Gourmet)  que además de cultivar hortalizas es conductor de tráilers.

Pero pronto cambiará su existencia y todo comenzará a girar en torno a la  inesperada reaparición de Beatrice  (Catherine Deneuve), antigua amante de su difunto padre.

En un principio, las dos entablan una relación agridulce que se ven forzadas a sobrellevar, pero el súbito reencuentro está marcado por la revelación de ciertos secretos  enterrados que darán sentido a una parte importante de su pasado.

El relato avanza en una lucha de contrastes por las personalidades disonantes de ambas. Por un lado, Beatrice es una mujer caprichosa, egoísta, que domina la escena y, por otro, Claire se maneja con un perfil bajo  propio de la rutina laboral que lleva en el hospital ubicado en las afueras de París.

La historia se complica cuando la recién llegada se entera de que poco tiempo después de haber abandonado al padre de Claire, él se suicidó. Beatrice se siente abrumada por la noticia y quiere retribuir a su interlocutora con lo que tiene a la mano que son joyas y dinero, pero en realidad todo en ella es apariencia; es una mezcla de elegancia en decadencia que difícilmente puede sobrellevar su supervivencia. Vive de prestado en un departamento que no le pertenece y que pronto será traspasado.  En algún punto, la relación entre ambas se vuelca en una dependencia y los papeles se invierten.

Lo interesante de la cinta es que podría tomar un rumbo lacrimógeno, impregnado de momentos cursis, sin embargo, las sólidas actuaciones de Deneuve y Fort la salvan de caer en ese terreno tan trillado y convencional.

La película es un drama ligero bien llevado, en donde el personaje de Beatrice se muestra desinhibida: come, bebe y fuma como si no hubiera un mañana por el cual preocuparse. Por su parte, Claire mantiene una actuación moderada, donde muestra su  exasperación y desconcierto, sin exagerar y hace lo posible por llevar la historia a buen término.

La fotografía corre a cargo de Yves Cape, quien aporta a esta comedia dramática instantes gratos, sin hacer uso de iluminaciones complicadas.

Con un final predecible, pero bien elaborado, es una película que  brinda al espectador momentos entrañables, donde se descubre la inmensa fuerza de Catherine Deneuve a sus 74 años. Es un deleite ver cómo llena la pantalla, dejando el mínimo espacio para los demás.

El reencuentro fue estrenada fuera de competencia en la última edición del Festival de Berlín y después de presentarse en el Tour de cine Francés 2017, regresa a los cines en cartelera comercial.

 

 

 

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