Reseña de Misión: Imposible 6 – Repercusión

por José Noé Mercado

Las sagas cinematográficas no siempre se expanden con calidad regular en todas sus entregas. Por el contrario, no es infrecuente que desde las primeras secuelas de un gran título original (en términos comerciales, críticos o de culto), éstas queden exhaustas, muertas, sin nada más qué aportar, porque lo mostraron todo desde el principio. Ejemplos abundan.

Con la franquicia de Misión imposible, ocurre todo lo contrario. Veintidós años después de su inicio, el director Christopher McQuarrie deja en claro no sólo que esta saga ha alcanzado su mejor secuela, sino que la saga se mantiene vigorosa, intensa y es una referencia ineludible y cimera del cine de acción.

McQuarrie —director y escritor desde la quinta entrega: Misión imposible: Nación secreta (2015)—, logra crear con Repercusión , una cinta que supura adrenalina y emoción extrema y, no obstante las misiones complejas y casi inauditas que deben afrontar Ethan Hunt (Tom Cruise) y su equipo, genera también un grado de verosimilitud disfrutable gracias a la ejecución precisa de las múltiples acciones en un montaje coreografiado, a encuadres que detienen el aliento del espectador y a una dirección de actores que no sólo acatan órdenes como típicos personajes en movimientos suicidadas de tan heroicos, sino que también los humaniza, los vuelve entrañables con diversas capas de profundidad emocional y psicológica.

Ayuda, por supuesto, un guión coherente del propio McQuarrie, que no escatima esfuerzos para armar escenas trepidantes con el detalle necesario para sumergir a los espectadores en las turísticas calles de París, en azoteas londinenses o en nevadas montañas de Cachemira. Y en ellas hay una estrella auténtica de la vieja guardia que no ha envejecido: Tom Cruise, que a sus 56 años de edad se entrega con vigor y riesgo.

Por eso resulta impactante y un insuperable deleite verlo en peleas a puño limpio, en tiroteos cruzados, en persecuciones vertiginosas en motocicleta sin caso, saltar de un avión en pleno vuelo, correr a toda velocidad para brincar entre tejados o sostenerse a un pie de un helicóptero a punto de estrellarse en escarpados escenarios cubiertos de nieve.

La fuerza escénica de Tom Cruise es inconfundible y ya legendaria, en cierta medida por su recurrente preferencia de actuar él mismo, sin dobles de riego, lo cual dificulta al público dar cada pestañeo. Que lo mantiene tenso y nervioso. Justo durante una de las escenas filmadas en Londres, Cruise se fracturó un tobillo mientras ejecutaba un salto de azotea a azotea. Ese grado de compromiso físico y actoral no se finge. Se percibe en pantalla a cada instante.

Y no es que Cruise esté solo. En esta entrega tiene como antagonista al carismático August Walker de Henry Cavill (que no hay que olvidar que es el actual y más taquillero Superman de la historia), quien intenta, pero no lo logra, hacer sombra a Ethan en el terreno del espionaje y contraespionaje.

También acompañan a Ethan en esta misión, sus compañeros del IMF (la agencia de inteligencia: Impossible Mision Force): Luther Stickell (Ving Rhames) y Benji Dunn (Simon Pegg); su jefe Alan Hunley (Alec Baldwin); la bella y vengativa agente Ilsa Faust (Rebecca Ferguson); el temible terrorista Solomon Lane (Sean Harris); la no menos guapa y peligrosa Viuda blanca (Vanessa Kirby); y su exesposa Julia (Michelle Monaghan).

Pero, por lo expuesto, Cruise brilla como nadie. En Repercusión, Ethan Hunt tiene que recuperar un embarque de capsulas de plutonio que permitiría al terrorismo fundamentalista detonar bombas letales, cuyo daño internacional les permite soñar con un nuevo orden del mundo.

En principio, Ethan está a punto de conseguirlo sin demasiado esfuerzo, como una negociación exitosa. Pero algo falla. Y el agente ultrasecreto no puede salvar a la humanidad, sin antes detenerse a rescatar a un amigo, aunque eso estropee la misión. Por esa debilidad que pondrá a millones de seres vivos en grave peligro es reprendido por el jefe Hunley, pero es justo ese rasgo de lealtad entrañable el arma más poderosa de Ethan. Y a partir de ella se abocará en una nueva misión imposible.

De manera integral, con 142 minutos de metraje acaso excesivos, Repercusión es una película muy bien lograda y que ha tenido notable aceptación en taquilla. Durante su semana de estreno rebasó los 195 millones de dólares, que deben sumarse a los 2 mil 779 millones de dólares que ha conseguido la saga a lo largo de sus cinco antecesoras.

Con un costo de 178 millones de dólares, Misión: Imposible- Repercusuión (Mission: Impossible – Fallout) es un gran blockbuster que muestra la gran capacidad de Hollywood para el entretenimiento de buena factura, de ese que logra poner en pantalla con espectaculares y realistas efectos especiales aquello que no podríamos disfrutar de otra manera fuera del cine.

La sexta entrega de la saga es uno de los mejores filmes de acción de las últimas décadas, en ese sentido equiparable aunque distinto a Mad Max: Furia en el camino de George Miller o a Rápidos y furiosos 7 de James Wan. Por fortuna para el espectador, no debe enfrascarse en una misión imposible y elegir una. Puede disfrutarlas todas, hasta quedarse sin aliento.

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