Lo difícil de ser un ciudadano decente: “Ant-Man and The Wasp”

por David A. Ledesma Feregrino

Después de su ausencia en Avengers: Infinity War (Russo, 2018), Ant-Man (Paul Rudd) finalmente regresa junto con la esperada transformación del personaje de Hope Pym (Evangeline Lilly) en The Wasp. Dirigida por Peyton Reed (quien también dirigiera la primera entrega de la serie), Ant-Man and The Wasp se sitúa en la misma ubicación temporal que los acontecimientos que permitieron a Thanos destruir la mitad del universo.

La historia de Ant-Man and The Wasp gira en torno a la búsqueda de Janet Van Dyne (Michelle Pfeiffer), madre de Hope, quien se encuentra perdida en el reino cuántico desde hace décadas. Después de que Scott Lang, AKA Ant-Man, abriera la posibilidad de reducirse a dimensiones cuánticas, regresando después a la proporción humana, Hope y su padre, Henry Pym (Michael Douglas), han empezado a estudiar la idea de que la Wasp original se encuentre con vida, desarrollando en consecuencia la tecnología necesaria para rescatarla.

Ant-Man forma parte de la nueva ola de héroes del Universo Marvel que se construyen desde una masculinidad menos tóxica que la que ostentan sus pares más conservadores. Al igual que Black Panther o que Spider Man, sus virtudes no radican en la fuerza bruta ni en la opulencia fincada en la guerra. Sus aspiraciones no son tan grandes como pretender convertirse en un protector de la Tierra o salvarla del ataque de algún dios. La verdadera y más profunda intención de Scott Lang es hacer un buen papel en su vida pequeñita, ésa que se parece más a la de cualquier clasemediero promedio que a la del excepcional Tony Stark o a la del chovinista de Steve Rogers.

A través de Ant-Man and The Wasp, veremos a Scott luchar contra las imposibilidades de la prisión domiciliaria con tal de ser un buen amigo, un padre que participa activamente en la crianza de su hija y el compañero que Hope necesita en la búsqueda de su madre. Aunque estamos frente a un superhéroe con la capacidad de reducirse al tamaño de una hormiga, de crecer hasta medir doce metros y de controlar a ejércitos enteros de insectos, nos encontramos con que su mayor aspiración es, antes que ser extraordinario, ser un hombre decente. Es difícil entonces no empatizar con sus motivos y no reconocer en él al menos una parte de nuestros seres.

De acuerdo con el test de Bechdel, Ant-Man and The Wasp genera un espacio no estereotípico para sus personajes femeninos, al contar con tres de ellos en su alineación principal; al permitir que compartan escena y hablen entre sí; y al no centrar estos diálogos en la existencia de algún hombre.

Al mirar a profundidad, sin embargo, se hace notorio que el Universo Marvel aún tiene un largo trecho por andar en términos de representación. Aunque existe un buen equilibrio entre las y los personajes principales, así como entre las historias de ambos protagonistas, el resto de entidades que pueblan la película son mayoritariamente masculinas. La imagen general es similar a la presentada por las series de Star Wars o The Lord of the Rings; es decir, un mundo donde algunas mujeres poderosas tienen cabida (siempre y cuando no tengan demasiada ni muy trascendente interacción entre sí), pero donde su existencia corresponde más a la excepción que a la proporción correspondiente con el cincuenta por ciento de la población mundial.

Ghost

Originalmente creado como uno de los villanos de Iron Man, el personaje de Ghost hace su aparición en el Universo Marvel encarnando al principal obstáculo que impedirá el reencuentro entre Hope Pym y Janet Van Dyne. Ava, la mujer detrás del traje de Ghost, intentará robar el laboratorio de Henry Pym para terminar con el desfase cuántico que le permite atravesar sólidos, pero que le impide una existencia en condiciones y le causa un dolor sin descanso.

Aunque se trata de un giro interesante del personaje original, al hacer que éste sea interpretado por una mujer en vez del hombre que por años se asumió que estaría detrás de la máscara, lo cierto es que su aparición rompe con la buena racha de villanos que el Universo Marvel sostuvo durante sus últimas dos películas. En Black Panther (Coogler, 2018) y Avengers: Infinity War pudimos apreciar a dos antagonistas perfectamente construidos, con motivaciones incluso más profundas que las de los héroes que los debían enfrentar. Éste no es el caso de Ant-Man and The Wasp, cuya villana se parece más a Hela de Thor: Ragnarok (Waititi, 2017), con mucha parafernalia superficial. pero con un fondo apenas dibujado.

El guantelete de Thanos

Ant-Man and The Wasp tiene dos escenas post-créditos. La primera causará una conmoción colectiva en cualquier sala de cine donde la estés viendo y conectará lo que durante ciento dieciocho minutos había sido risas y diversión con la tragedia causada por Thanos y las gemas del infinito. Aunque lo que ocurra sea clave para el desarrollo posterior de Avengers 4, el efecto por ahora será de pura angustia.

Tu vida puede continuar sin contratiempo sin quedarte a ver la segunda escena post-créditos. Sabemos que de todos modos la verás, pero no seremos nosotros quienes te hayamos prometido que sería una maravilla.

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