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George R.R. Martin: A la luz de las estrellas

por Miguel Angel Aispuro Ramírez

No todo en la obra de George R.R. Martin es La canción de hielo y fuego. Para aquellos que llevan más de cinco años esperando Vientos de invierno, la editorial Plaza Janés ofrece la oportunidad de levantar los ojos del blanco de la nieve hacia, literalmente, las estrellas.

Con la misma solidez que Westeros, GRRM ha consolidado un universo de ciencia ficción denominado “El universo de los mil mundos”: en un futuro cercano, el Hombre descubrirá la propulsión estelar, rozando la velocidad de la luz; construirá gigantescos puertos para naves en la entrada de tubos de gusano. La Luna y la Vieja Tierra librarán la guerra del Fuego; el fuego de la guerra rugirá mil años entre el Imperio Federal y el Imperio Hrangan y sus incomprensibles mentes-colmena. A ambos imperios los devorará la noche cósmica en el Colapso y pasarán siglos para que la Humanidad dispersa se reencuentre. Este es el escenario donde transcurren la mayoría de los relatos de esta colección.

Una canción para Lya (Biblioteca George R.R. Martin) Ciencia Ficción 1.

De este volumen vale la pena destacar el texto que da título al mismo. Robb y Lyanna, dos “talentos” (seres humanos nacidos con facultades telepáticas) son llamados a investigar un curioso fenómeno en el planeta de los shkeen: las primeras conversiones humanas a una religión extraterrestre. La pareja, durante sus indagaciones, pondrá en duda su concepto de unión amorosa. En mayor o menor medida, “Una canción para Lya” (ganadora de un premio Hugo en 1977) es un lírico cuento de ciencia ficción, una breve reflexión antropológica y una historia cruel sobre los límites del amor y la soledad.

Rivalizando en calidad y extensión, el libro también incluye “Y siete veces digo: al hombre no matarás” (título de un poema de El libro de la selva de Kipling). Un relato que lleva el tema de la Conquista Española a escala interplanetaria. Los jaenshi son humanoides cubiertos de vello rojizo, se agrupan en clanes alrededor de una píramide de culto y viven de la recolección y la caza menor. A su planeta han llegado los Ángeles de Acero, una secta que adora a Bakkalon, el Niño Pálido, cuyo Libro dicta que solo la semilla de la Tierra posee alma y el resto de las razas extraterrestres (sin importar lo avanzado de su cultura) son meras bestias que han de someterse a los Hijos de Bakkalon. De nuevo GRRM deslumbra con un relato sobre ciencia ficción y religión, anticipándose bastante a Avatar (Cameron, 2009) pero con un giro sumamente inesperado.

Los relatos restantes del volumen, a pesar del escenario post-apocalíptico, resultan melancólicos y tristes, como sueños frustrados.

Viajeros de la noche (Biblioteca George R.R. Martin) Ciencia ficción 2.

Este libro es una prueba de cómo el autor ha sabido mezclar con inteligencia subgéneros como el horror y la fantasía (e incluso la novela romántica) dentro de la ciencia ficción. El texto que da nombre al volumen adapta el clásico relato de la casa embrujada, aunque en clave de ciencia ficción. “La ciudad de piedra” tiene algo de kafkiano, con su burocracia extraterrestre. “Esta torre de cenizas”, en su melancólico escenario de arañas que literalmente tejen sueños para sus víctimas, es al final una historia sobre la pérdida del amor y los amigos. “Hieles de la tierra” pareciera llevarnos con el Pueblo Libre más allá del Muro, entre la nieve y la hechicería. “El camino de la cruz y el dragón” vuelve a poner el dedo en la llaga sobre las trampas de la religión. El resto de los relatos se centran en el sueño obsesivo de los viajes intergalácticos.

Hay algo que decir sobre la ciencia ficción de George R.R. Martin: pese a todo, su idea del futuro es luminosa. Carece del cinismo de otros autores del género, de su decepción por el género humano. Sus personajes son románticos, aventureros, y soñadores; conservan intactos sus anhelos y su sed de maravilla, sus alegrías y pesares. Quizás ésta sea la clave por la que sus relatos han recibido tantos reconocimientos: aun a miles de años proyectados en el tiempo y esparcidos entre la luz de las estrellas, podemos sentirnos identificados con el asombrado corazón de sus personajes.

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