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Westworld: Una pesadilla desafortunada

por Fausto Ponce

La segunda temporada de Westworld es una verdadera pesadilla. Y no lo digo por el hecho de que, en la narrativa, los robots de sean una amenaza para la humanidad, sino porque desmenuzar la serie es un dolor de cabeza innecesario que al final no vale la pena, con un mensaje patético.

En esta segunda entrega, los creadores del programa exageraron con las repeticiones, los saltos en el tiempo y los engaños entre lo que es real y lo que no, entre quiénes son robots y quiénes son humanos. El resultado es una mezcolanza que tiene como ingredientes a la cinta Incepcion, con ocultismo y ciencia ficción. Al final nos queda un mal sabor de boca.

La temporada número dos comienza con una rebelión de anfitriones (robots) encabezada por Dolores (Evan Rachel Wood), quien mata a su creador Robert Ford (Anthony Hopkins) luego de que éste le diera libre albedrío; una acción que Ford esperaba. Dolores desea la destrucción de la raza humana para poder quedarse con nuestro mundo. Y para esto junta a Teddy (James Marsden) y a un numeroso grupo que sembrará el terror por todo Westworld.

Por otro lado, Maeve (Thandie Newton) regresa a Westworld para reunirse con su hija, una robot niña que fue su hija en una de las narrativas. Maeve junta a varios anfitriones y comienza la búsqueda; es más compasiva con los humanos que Dolores y además posee una habilidad inusual para controlar a los otros anfitriones.

Tenemos también al Hombre de negro/William (Ed Harris) quien debe llegar a un lugar que todos llaman “más allá del valle”, desde donde podrá poner fin a todo el horror; Charlote Hale (Tessa Thompson), miembro importante de la junta directiva de la compañía Delos, quien está interesada en uno de los anfitriones llamado Peter Abernathy (Louis Herthum), quien tiene información importante.

Y por último está Bernard (Jefrrey Wright), uno de los hosts del parque, una versión robótica del socio del Dr. Ford, llamado Arnold. Bernard juega un papel extraño no sabemos si saboterará a los humanos o si se se opondrá a la rebelión.

Todos ellos terminarán en este lugar “más allá del valle”, con intenciones diferenes. Resulta que en realidad es un espacio llamado The Forge, en donde se guarda la información de todos los huéspedes del parque, cuya intención es, luego de varias pruebas, generar versiones virtuales de ellos de tal manera que pudieran ser puestos en el cuerpo de un robot. Es decir, es un proyecto relacionado a la inmortalidad, aunque no habían llegado a realizar esto con éxito. William lo había intentado con su suegro pero al pasar la conciencia de un ser humano a un robot ésta colapsaba.

En ese lugar había un lugar reservado para la conciencia de los anfitriones, para que pudieran vivir ahí por siempre sin la interferencia de los humanos.

Cuando descubrimos los planes de Dolores y lo que The Forge realmente significa, todo se viene abajo: No sólo quedan al descubierto los misterios de la trama sino la pobreza del mensaje que en un principio tenía visos de ser algo profundo y hasta coqueteaba con el ocultismo.

Al final, el discurso estar cargado de un profundo desprecio por la humanidad y una visión simplista de la misma, en donde una robot enojada y caprichosa, peor a los seres humanos que desprecia, se sale con la suya y echa a perder la vida de varios humanos y la existencia de casi todos los anfitriones.

Y para colmo, encontramos diversos huecos narrativos que fueron puestos para generar suspenso pero que no tienen lógica, sin mencionar que la mayoría de los personajes carecen de profundidad.

Por último, hay una escena luego de los créditos finales, en donde se nos dice que una de las narrativas podría ser una simulación, lo que deja duda de qué tanto de lo que vimos es real y qué es virtual. O sea no sólo hay que lidiar con la idea de que algunos personajes que pensábamos serían humanos podrían ser robots, sino que habría que desconfiar de lo que en apariencia es la realidad; un recurso barato para generar interés de una siguiente temporada y para agregar mayor complejidad, detrás de lo cual se esconde un argumento vacío.

3 replies
  1. Ernesto Camarillo
    Ernesto Camarillo says:

    Cada domingo segui ña serie, tambien en esta segunda temporada y el domingo el final. Por la duración del capítulo, juré que ya no habria una siguiente temporada. Estoy de acuerdo en tu apreciación sobre los innecesarios suspensos, pero hay congruencia con el estilo de J. J. Abrams, quien con un giño tira una narrativa y nos hace dudar de lo visto toda una temporada o la serie en si.
    Con lo que vi, incluso este final-final (a la no empujen) quedo satisfecho ( termina y me gusto, pero había olvidado al hombre de negro y su trama que es fundamental e inexplicable en la novela y pelicula de los 70’s, pues él seria el que ataca ain ton ni son a los huespedes en la primera version) pero no se si vería con entuciasmo una tercera temporada, veo que la “narrativa” de la novela está agotada.
    Pero a la Abrams, todo puede ocurrir.
    Gracias por tu reseña, como siempre puntual e interesante.

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    • Fausto Ponce
      Fausto Ponce says:

      Sí. A diferencia de Westworld, la serie de Luis Miguel es una telenovela y no intenta disfrazar su frivolidad bajo la fachada de una trama compleja y densa… al final, Westworld se queda corta en lo que desea transmitir. Y se queda como algo pretencioso.

      Responder

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