La idea de un lago: reseña

por Miguel Mora

Calificación: 4 de 5

Una película intimista llena de nostalgia con un secreto doloroso que comparte una de las tantas familias que fueron víctimas de la dictadura miliar en Argentina.  La idea de un lago (Argentina, Suiza, 2016), segundo largometraje de Milagros Mumenthaler,  está inspirado en la novela Pozo de Aire de Guadalupe Gaona. La realizadora toma este relato para crear una crónica naturalista que le permite abordar los vínculos familiares.

Desde un principio, Mumenthaler plantea un recurso al estilo Woody Allen: pone a la protagonista hablando a cuadro, solo que a diferencia de las películas de Allen, Inés (Malena Moiron) tiene una mirada ausente, no ve a la lente de la cámara, para de esa manera enfatizar que  habla hacia una cuarta pared sin estar ubicada dentro de la historia, pero tampoco completamente del lado del espectador, es un ser que reflexiona para explicarse a sí mismo lo que está viviendo y sus razones de existir.

La  historia la va desarrollando ella, una fotógrafa joven embarazada de su primer hijo que está en medio de una relación de pareja conflictiva. La expectativa ante la concepción la lleva a revivir su pasado, a reconstruirlo.  Está obsesionada por la desaparición forzada de su padre en 1977 y se encuentra con la constante resistencia de su madre (Rosario Bléfari). Sin embargo, Inés necesita respuestas para resolver un duelo que lleva años aplazado.

Es a través de los recuerdos que cobran vida como la directora organiza una narrativa no lineal entre el pasado y el presente donde se aprecian vivencias de la infancia de la protagonista salpicadas de ensoñaciones que resultan en imágenes poderosas, como la escena del padre arrullándola en una cuna de madera y la búsqueda de un tesoro en el bosque donde lo único que vemos es un juego de luces que de repente se iluminan y cobran vida.

Otro elemento importante  de la historia es el libro de fotografías y poesías que está por publicar la joven embarazada, porque es su proyecto de vida en el que se ve reflejado todo su empeño y cuyo punto de partida es una imagen captada en su infancia en donde están ella y su padre.

En definitiva, La idea de un lago es una  cinta con momentos bien logrados, su estructura en forma  de viñetas  hacen pensar que estamos viendo un álbum familiar en el que con habilidad se retratan el presente, la juventud y la infancia de Inés, y la participación de su hermano (Juan Bautista Greppi) siempre dispuesto a ayudar a Inés a encontrar los restos del padre buscados por antropólogos forenses.

Filmada en Villa de Angostura y en locaciones de Buenos Aires, la cinta destaca por su composición estética, con un reparto equilibrado y bien llevado en las puestas en escenas, el espectador se  puede compenetrar en esta búsqueda de identidad y del pasado de estos personajes.

La Película se estrenó oficialmente en la 69ª edición del Festival de Locarno, además participó en la premiación de la academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Argentina.

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