Crimen en el Cairo: Reseña

por Miguel Mora

Ver reflejados varios síntomas de nuestra sociedad en la pantalla puede ser algo sorprendente, más aún si suceden a miles de kilómetros de distancia.  Esa sensación nos la trasmite Tarik Shale, en Crimen en el Cairo (The Nile Hilton Incident, Suecia, 2017), un thriller que emerge de las entrañas de Egipto, que nos describe la investigación policiaca que desarrolla Noredin Mostafa (Fares Fares ) para esclarecer el asesinato de la cantante Lalena (Rebecca Simonsson) en una habitación del hotel Nile Hilton.

Basada en un hecho real, la historia está contada de una manera ágil, ambientada en barrios que contrastan. Uno es el mundo en el cual se mueve el protagonista  para encontrar parte de la respuesta a la investigación.  Son  calles  sucias  con viviendas malolientes, plagadas de migrantes del resto de África, pero conforme avanza la trama nos muestra otro mundo:  mansiones suntuosas, clubes de golf y departamentos de lujo,  estos dos ambientes juegan constantemente dentro del marco de cine negro con connotaciones políticas  en el que se desarrolla la trama.

Noredin vive inmerso en un mundo de corrupción, forma parte de la policía del Cairo, en donde para sobrevivir,  roba dinero,  soborna a otros policías, fuma hachís y avanza flotando entre los restos en descomposición de una estructura caduca y sin moral.   Todo esto hace que la cinta adquiera otra dimensión. Desde un principio se da a conocer  la identidad del asesino,  “el hombre de ojos verdes” (Slimane Dazi) y la de su cómplice Hatem Shafiq (Ahmed Selim),  un empresario influyente de la construcción.

Una afanadora del hotel, Salwa (Mari Malek)  de origen sudanés está presente en el momento del crimen, pero en realidad no es importante conocer la semblanza de los homicidas, sino plasmar el entorno  de una ciudad en donde la ley y la justicia son inexistentes  porque los encargados de ejercerla buscan beneficiarse con un cuantioso botín. De esa forma  la historia de la inmigrante se convierte en una trama paralela del argumento principal. Salwa y sus parientes viven un infierno, en condiciones deplorables y los policías los tratan como basura, son considerados ciudadanos de segunda clase.  Además, el jefe de la policía Kammal Mostafa (Yasser Ali Maher), tío del protagonista Noredin le ofrece un ascenso dentro de la corporación para que se olvide del asunto y determine que la muerte fue un suicidio.

Dentro de ese ámbito de desapego a las instituciones la Primavera Árabe irrumpe en la vía pública, razón de más para olvidar la investigación y disolverla en la ebullición de las calles, Noredin se opone, pero la revolución lo envuelve y se pierde dejando a su tío a un lado para huir del engranaje de la corrupción.

Crimen en el Cairo es una película contrastante dentro del cine policíaco, que muestra con brutalidad una anécdota que podría ocurrir en México o en cualquier otro país de América Latina, donde la deshonestidad de los funcionarios es latente.

Filmada en Casablanca, Marruecos, la cinta no pierde credibilidad, en todo momento nos sentimos inmersos en algún lugar del Cairo, la fotografía hace su parte con un pre-velo permanente que logra dar una atmósfera propicia a la revelación de los hechos.

La cinta obtuvo el Gran premio del jurado en el Festival de cine Sundance 2017, 5 premios Guldbagge en Suecia, incluyendo mejor película, Ganadora de la Espiga de oro de la 62 edición de la semana internacional de Cine en Valladolid.

No se la pierdan.

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