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Amparo Dávila: Alta Escritura

Contrario a lo que se cree, en México siempre han existido escritores que cultivan el género fantástico, el cual no sólo abarca historias de caballeros y elfos al estilo de El Señor de los Anillos. De hecho, muchos de los escritores más reconocidos del siglo XX tienen en su haber al menos un trabajo dentro de este género, incluidos Octavio Paz, Amado Nervo, Guadalupe Dueñas, Inés Arredondo, José Emilio Pacheco y Amparo Dávila, quien recién cumplió 90 años. Nacida el 21 de febrero de 1928 en Pinos, Zacatecas, su acercamiento a los libros se dio durante su infancia, pues pasaba gran tiempo de su tiempo libre en la biblioteca de su padre, ya que sus hermanos fallecieron a muy temprana edad, por lo que técnicamente fue hija única.

Si bien su carrera literaria se inicio con la poesía —reunida bajo el título Salmos bajo la luna (1950)—, no fue  hasta la aparición de su antologia de cuentos, Tiempo destrozado (1959), que la autora cobró notoriedad. Su salto a prosa surge por la motivación de Alfonso Reyes, quién también la animó a publicar sus cuentos. A esta primera obra en prosa le siguen Música concreta (1961) y Arboles petrificados (1977), con éste último, Dávila se hace acreedora al premio Xavier Villaurrutia.

En toda la obra en prosa de la autora, resaltan dos elementos clave, primero, personajes femeninos de toda clase: amas de casa, estudiantes, profesionistas, y segundo, un elemento de misterio que pone en peligro o por lo menos genera angustia a los protagonistas. Lo que vuelve tan poderosos sus relatos es que nunca se sabe con certeza qué cosa es lo que los detona, podría ser un ingrediente secreto como en “Alta cocina” o algo que te observa desde “El espejo”.

De manera fascinante, en todos sus libros de cuentos, logra crear esas atmósferas inquietantes con pocas líneas, haciendo gala de un estilo directo, impactante y que nunca se siente de fórmula o repetitivo. A diferencia de Lovecraft, quién también era gran fan de Edagar Allan Poe, Dávila nunca usa en extremo los adjetivos para generar angustia, tanto a sus personajes como a sus lectores.

Si bien su obra ha sido recopilada en diferentes países y de hecho es altamente respetada, Dávila fue durante muchos años una figura de culto en la literatura mexicana, sólo conocida por los más “clavados” en la lectura. Afortunadamente, en los últimos años ha ido dejando ese lugar para convertirse en una la figura literatura que su talento merece. Esto se debe, en parte, a autores como Bibiana Camacho, Alberto Chimal y Bernardo Esquinca, quienes frecuentemente la citan como inspiración y referente, además de que en el 2015 se le otorgó la Medalla Bellas Artes.

Si aun no la conocen o no saben cómo iniciar en su lectura, El Fondo de Cultura Económica tiene toda su obra de cuentos reunido en un solo tomo, el cual incluye una colección inédita Con los ojos abiertos. Recomendable para todos los fans de una buena lectura, especialmente los de terror.

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