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La pianista de Haneke

por Miguel Mora

Cuando  afloran los instintos reprimidos, la pasión se desborda convirtiéndose en una fuerza obsesiva que  puede destruir  cualquier relación y pone a prueba a los personajes que viven ese trance. En esos términos se cuenta La pianista  (Austria y Francia 2001). Película a color dirigida por Michael Haneke basada en la novela de Elfriede Jelinek.

Situada en el conservatorio de Viena, la historia plantea una lucha constante entre el entorno en el que habita la protagonista Erika Kohut (Isabelle Huppert), una  estricta profesora de piano que se encuentra en el final de su madurez  y sus deseos carnales dignos de una existencia mundana a la cual no tiene cabida. Totalmente sometida por su madre (Annie Girardot).

Erika vive vidas paralelas, por un lado la del rigor  y la disciplina en el ámbito  de la música, un universo metódico  en donde impera la habilidad para poder interpretar a Schubert  y la otra es la de ocuparse en satisfacer su sexualidad  reprimida. Esta situación la  lleva a  la autodegradación, la vemos frecuentar el mundo sórdido de las cabinas porno en las tiendas de sexo y convertirse en un ente voyerista que se esconde entre las sombras para espiar a los que tienen sexo en un auto-cinema. Acostumbrada a esa vida secreta, es sorprendida por la irrupción de Walter (Benoît Magimel) un joven pianista talentoso que  la pone a prueba, Erika reacciona transformando la relación en algo tortuoso con tendencias sadomasoquistas en la que afloran sus sentimientos mezquinos acompañados de celos  enfermizos propios de una mujer perversa que es capaz de colocar cristales rotos en el bolsillo de Anna Schober (Anna Sigalevitch) una joven alumna,  para dejarla imposibilitada y truncar su carrera.

Todo termina de forma violenta  porque entre otras cosas descubre que la relación con Walter es pasajera, dejándola abandonada ante su pasión patológica, es por eso que ella  se autoinflige su propio castigo.

La pianista, es la segunda adaptación cinematográfica de Michel Haneke, tomada de la novela homónima de Elfriede Jelinek, (ganadora del Premio Nobel de Literatura en el año 2004). En donde respeta la estructura de la historia, pero lo más importante es que traslada al cine, sin miramientos, las obsesiones de una mujer desequilibrada haciendo un retrato de su vida sumamente realista  y logra  plasmar la imagen de un personaje asfixiante en una realidad claustrofóbica que termina en el más absoluto aislamiento.

Es una película narrada con planos largos con un solo ritmo, en donde la música es un personaje más, en ocasiones  lo sostiene con las interpretaciones de Schubert y Schumann que contrastan con las escenas paralelas en donde pasa de un ensayo de un trio de piano a una tienda de sexo para ver videos porno. De tal forma que la delicadeza y la sordidez caminan de la mano sin discordar. Esta congruencia musical es manejada con elegancia por Haneke y se vuelve un instrumento necesario para lograr uniformidad en espacios diversos.

Al mismo tiempo, la fotografía es realista, cuida de mantener sus fuentes naturales de luz, sostiene el encuadre hasta el limite sin dejar escapar la esencia de la puesta en escena.

En definitiva, es una película que será  recordada por sus valores intrínsecos como son la puesta en escena, el ritmo interno de los actores y sobre todo por la impresionante interpretación de Isabelle Huppert que  mantiene un rostro inexpresivo en escenas llenas de crudeza .

La presentación de La pianista en el festival de Cannes causó controversia por su crudeza, entre aplausos y silencio consiguió el Gran Premio del  Jurado y los  protagonistas fueron galardonados con los premios a la mejor interpretación.  Para Michael Haneke esta película es una forma de  reafirmar su maestría en el manejo de temas como los deseos reprimidos, la soledad y el dolor humano. Si revisamos sus siguientes trabajos, nos damos cuenta que las bases para triunfar con su cinta Amor (Francia, Austria, Alemania, 2012)  ganadora de la Palma de oro en el Festival de Cannes y del Oscar a mejor película extranjera, están bien cimentadas en La pianista.

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