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El eterno auge de los juegos de lucha

por Alejandro Cejudo

Mi aventura en el género de los juegos de lucha comenzó cuando en mi casa compraron la Super Nintendo a principios de los noventa. La consola venía con un título que marcaría un antes y un después en mi relación con los videojuegos: El Street Fighter 2. Por ese entonces, este juego tuvo una gran influencia en la forma de jugar, en la diversión y competición que traía consigo. Ya ha pasado un cuarto de siglo y al parecer los juegos de lucha están teniendo un nuevo auge. Algunas de las sagas clásicas están sacando nuevas entregas y algunas más recientes tratan de abrirse paso en este reñido mundo.

Quizá uno de los factores más importantes para que este género no decaiga es la competición. El poder retar a tus amigos y ver quién gana en una lucha a puño limpio no tiene comparación. Cuando estos juegos comenzaron era muy común ir a los salones recreativos o “arcades” y practicar contra la CPU o contra otros chicos mientras te duraran las monedas.

Ha habido gran cantidad de sagas que han pasado por nuestras consolas, con mayor o menor éxito. Aquí van algunas con las que he tenido más relación. En mi opinión, claramente destaca Street Fighter, que ya va por su título número cinco además de las versiones Turbo o Alpha que amplían esta cuenta. Este juego tuvo varios ingredientes que lo hicieron revolucionario: personajes carismáticos, buena calidad gráfica y de sonido y sobre todo una jugabilidad inmejorable que lo hacía muy divertido y adictivo. El éxito fue tal que hubo series y películas de animación y algunas con actores reales, como la que protagonizó Jean-Claude Van Damme; no era una gran película pero a los fans de Street Fighter nos permitía ampliar la experiencia.

Hubo varias sagas que compitieron con este grande. Una de las más importantes es  Mortal Kombat. La principal característica de este título fue su componente sangriento. Como su nombre indica, eran combates a muerte donde se amputaban miembros y se asesinaba al contrario sin piedad, introduciendo los “Fatalities”: formas sádicas a la par que imaginativas por las cuales se remataba al contrincante. Cabe destacar que los gráficos de este juego son bastante realistas puesto que se extrajeron de tomas con actores reales. Y relacionado con este, el juego Killer Instinct, que tuvo dos entregas para SNES y Nintendo 64, bebió de estos títulos, quizá no tan original pero muy bien acabado, con gráficos prerrenderizados de modelos en tres dimensiones.

Otra generación de juegos utilizaron las tres dimensiones como parte de su funcionamiento.  Títulos como Virtual Fighter o Tekken, que le dio un gran empujón a la recién nacida PlayStation, con combates de diferentes artes marciales en escenarios que aprovechaban (algo) la tercera dimensión. O el posterior Soul Calibur, con personajes más fantásticos y donde se introducían las espadas como parte de su combate. Originales. Sin embargo, en lo personal no creo que alcanzaran los niveles de jugabilidad de los clásicos de 2D.

Es complicado poner en la misma lista a Super Smash Bros. El juego donde los personajes de Nintendo tienen que pelear para ver quién consigue ser el vencedor. La diferencia es que en vez de agotar la barra de vida del adversario como en el resto, el objetivo es tirarlos fuera del ring de combate mediante empujones y otros movimientos especiales. A este planteamiento se unen las clásicas bombas, conchas, martillos y demás objetos típicos que le quitan seriedad y le añaden mucha diversión, en combates de hasta cuatro jugadores.

Muchos fueron los juegos basados en el anime Dragon Ball. Por la naturaleza de esta serie era obvio que fueran del género de lucha. Todos han tenido características muy variadas pero desde que Estados Unidos descubrió este universo no se han parado de producir títulos. Con la culminación de Dragon Fighter Z, el más reciente y con un parecido increíble a los dibujos originales. Sin embargo, su mecánica sigue imitando el funcionamiento clásico de estos juegos.

Se podrían llenar varias páginas hablando de juegos de lucha, y es que a nuestros días han llegado muchas sagas exitosas. El tiempo va filtrando de forma natural los buenos juegos y, al final nos iremos quedando con lo mejor. No importa si juegas solo o con tus amigos, en las “maquinitas” o en torneos internacionales como EVO. Al final es bueno competir, siempre y cuando sea de forma virtual y amistosa.

Recientemente adquirí el nuevo Street Fighter V Arcade Edition después de años sin pelear  y estoy muy satisfecho. Siento que se cierra un círculo con mi experiencia en los juegos de lucha y, además, me ha permitido escribir este artículo. ¡Hadouken!

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